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Mi nuevo trabajo

Lunes, 2 de Agosto de 2010 Sin comentarios

<excusas>
Madre mía, desde que estoy trabajando no he escrito nada en el blog. Como pasa el tiempo…
</excusas>

Intentaré ser breve.

Llevo cosa de un mes trabajando allí y ya puedo sacar varias conclusiones (aunque en realidad son las mismas que saqué cuando llevaba 1 o 2 semanas). La primera: mis compañeros de trabajo son muy raros, más que yo incluso, lo cual es mucho decir… Todos son técnicos, es decir (que no se me enfaden los técnicos): baja cualificación y un trabajo muy poco exigente. Básicamente a lo que se dedican es a formatear, reinstalar windows y a pasar un antivirus. Con un poco de paciencia creo que se podría a enseñar a un mono a hacer el trabajo. Todo eso contrasta con mi tarea: estoy programando una aplicación informática, y  aunque no se pueda decir que es lo más díficil del mundo, entraña cierta dificultad. Me paso 8 horas al día programado, a la par que escuchando gilipolleces de mis “compañeros”.

La verdad es que son raros de cojones. Uno de ellos tiene tos nerviosa; se pasa el día tosiendo sin parar, sobre todo cuando está solo (como prácticamente no tengo relación con él creo que ni se da cuenta de que estoy allí). El otro es una especie de ogro asocial. Tiene un amigo (creo que solo tiene uno) que se pasa las tardes allí dando la parpayuela: ese ya no es raro… ese el pobre es idiota. De cada 5 frases que dice, 4 son una subnormalidad. Me recuerda mucho a un compañero de clase que tuve, es del estilo: “¡me cago en dios!“, “¡me cago en la puta!“, “¡joder ostia puta!“, etc.  Pero no en plan guay… (uno puede decir tacos y no ser tonto del culo), sino en plan bobo. Las únicas conversaciones que tienen son de coches y de informática, todas demasiado simples.

Luego está otro personaje clave. Sí… ¡el comercial!, y sí… ¡el comercial tiene pocas luces!. Cuando lo ví no me lo podía creer, pero es cierto, hay un comercial que lleva tropecientos años en la empresa, y aunque es simpático (todo hay que decirlo) el pobre no parece ser muy inteligente (los que seguís el blog sabreis que no suelo opinar muy bien de la mayoría de comerciales). Es más, apostaría a que su sueldo es bastante ridículo (como el de todos los que están allí me temo), pero que lleva aguantando todos estos años por no buscar otra cosa. Para colmo, no parece un gran comercial. Mucha educación y mucho buen tono de voz… pero es que es tonto… y eso se nota. Por lo menos parece buena persona.

Y luego está el cerebro de todo esto: el dueño. Casualmente es el más inteligente de todos, aunque no parece explotarlo mucho. Se le ve bastante vaguete, prueba de ello es que hay nichos de mercado que me temo que ni se plantea explotar. Aún así con diferencia es el que más se preocupa de las cosas y el más atento de todos. Supongo que es porque mi trabajo le incumbe, a los demás como no tiene nada que ver con ellos directamente pasan de mí como de la mierda (y yo de ellos).

Y eso es todo… y yo que pensaba hacer amigos en mi nuevo trabajo (lo llevo claro). Encima como estoy rodeado de gente sin cualificación no aprendo de ellos absolutamente nada (como en mi anterior trabajo). Empiezo a pensar que eso de trabajar en una empresa seria en la que adquirir conocimientos a través de los compañeros es una utopía.

Por cierto, cuando acabe este trabajo tengo pensado lanzar un producto al mercado, estoy a la busca de un socio. Me reuní hace poco con un amigo de un amigo, pero no me convence mucho esa opción. Seguiré mirando a ver… Igual se lo digo a uno de mis compañeros de curro, a ver qué me dice, tengo que pensar si decantarme por el de la tos nerviosa o por el asocial (este último no creo que sea buena opción: con un asocial en el proyecto ya tenemos bastante).

PD: En realidad no son tan tontos, ni tan malos. Puede que yo exagere un poco la realidad… o puede que me quede corto… quien sabe…

Fin de semana duro

Lunes, 14 de Junio de 2010 Sin comentarios

Este no ha sido un buen fin de semana, estoy bastante desanimado (por no decir deprimido).

Todo comenzaba bien, saliendo con unos amigos el viernes de fiesta: el fin de semana prometía. Pero la verdad que no fué lo que esperaba, básicamente porque mi mejor amigo (tengo muy pocos amigos, y ese podría considerarse que era el mejor) se enfadó conmigo sin un motivo demasiado consistente (desde mi punto de vista, claro). No sé que le pasó, llevaba ya unos días raros, y el viernes termino de explotar por una tontería.

Llevaba ya una temporada quejándose de mi TOC. Aunque él no lo llame así, sabe que tengo 8.000 manías y que soy muy, muy obsesivo. No lo sé, supongo que esas manías (con el tiempo) desgastan a cualquiera. Pero me jodió porque pensaba que era mi amigo, y que me aceptaba tal como soy. Ahora lo pienso y creo que llevaba años intentando cambiarme, intentando eliminar mi transtorno obsesivo compulsivo, aunque sin decírmelo claramente ni llamarlo con ese nombre. Pero cambiar eso no es fácil.

Llevo más de 20 años siendo obsesivo compulsivo, desde la infancia. Mi TOC no se va a ir así como así por unas cuantas charlas de un amigo, por muy buenas intenciones que tenga; no es tan sencillo. Se lo intenté explicar muchas veces pero no lo entiende, supongo que como mucha gente vé el TOC como una tontería. Es como el que nunca fumó y se enoja porque su mejor amigo no puede dejar de fumar después de toda una vida fumando. Desde mi punto de vista mi TOC solo se podría curar de una forma: con medicación, no hay más. Lo que me pasa es algo químico (está demostrado que algo falla en nuestros cerebritos obsesivos), y solo se podría corregir eliminando el factor que lo produce (algo de los neurotransmisores y la falta de no sé qué sustancia química).

He leido en foros gente a la que le ha funcionado la medicación, lo que pasa que yo no quería recurrir a ella. Me había acostumbrado a convivir con el TOC, pensaba que no era tan grave y que no le molestaba a nadie más que a mí, pero por lo visto me equivoqué. ¿Y si también le molesta a más personas?, ¿y si mi novia viene un día y me dice: “cariño, me he cansado de tu TOC, manías o lo que sea, olvídame“?… No lo quiero ni pensar, realmente me dolería que me dejara por culpa de algo que no puedo controlar. Si hay alguien con transtorno obsesivo compulsivo leyendo esto seguro que me entiende. Si el que lo lee no tiene transtorno obsesivo compulsivo seguramente pensará (como mi amigo) que estoy exagerando.

Y esa es la situación. Ahora mismo mi amigo está mosqueado conmigo y yo cada vez tengo menos ganas de verle, ya que cada vez que lo veo me sermonea con mi TOC y mis manías. Y pensar que estuve a punto de confesarle que soy obsesivo compulsivo… Nunca se lo conté a nadie, pero creo que si alguna vez se lo contase a alguien y esa persona no fuera un psicólogo (o un psiquiatra) no me entendería.

Mi vida social me recuerda mucho a la vida del Doctor House en la serie de televisión, y mi amigo sería algo así como Wilson en la serie. Creo que House una vez está a punto de perder a su amigo por ser un bicho raro asocial, pero al final lo recupera. Ojalá a mí me pase lo mismo.

Nace este blog

Viernes, 12 de Febrero de 2010 1 comentario

Buenos días a la audiencia. El día 12 de Febrero de 2010 nace este blog.

Os estareis preguntando de qué narices va este blog; intentaré resumirlo brevemente. Tengo 30 años, soy de España, y quiero ser emprendedor. Como os imaginareis, actualmente estoy sin trabajo (no digo que soy un parado porque no tengo derecho a paro), y mi meta es montarme mi propio negocio. ¿De qué?, pues de informática, ya que es lo único que conozco (soy programador). La ídea parece estupenda, pero tengo un par de defectillos en mi personalidad que no casan muy bien con el típico emprendedor-español-chuleta.

Para empezar, soy asocial. ¿No sabes lo qué es ser asocial?, pues básicamente tener miedo a las relaciones sociales con desconocidos, miedo a hablar en público, ya sabeis… Vamos, una cualidad imprescindible para ser emprendor (tono irónico). Bien, pero eso no es todo, también tengo transtorno obsesivo compulsivo. ¿Támpoco sabes qué es eso?, ¿pero tú en que mundo vives?… El transtorno obsesivo compulsivo (también llamado TOC) son una serie de tics o manías que hacen que tu vida diaria sea un pelín parecida al infierno. Tu cerebero está maquinando constantemente cosas sin sentido que no siguen ningún racionamiento lógico, y que te obligan a hacer autenticas gilipolleces repetitivas. Pongamos un ejemplo:

- Salgo de casa.
- Cierro la puerta con llave.
- No la he cerrado bien, si no la abro y la vuelva a cerrar me dará un infarto de la que bajo en el ascensor.
- La abro y la cierro. Ya está, me voy.
- Vaya, no la he vuelto a cerrar bien, como no quiero un infarto en mi vida la abro y la vuelvo a cerrar. Me voy.
- Joder, otra vez la vuelto a cerrar mal…

Y así unas 3, 4 o 5 veces. Al final cierras la puerta y te vas, y al salir a la calle te pasa lo mismo con la puerta del portal. Como comprendereis es un auténtico coñazo. Lo peor es que la persona que sufre TOC sabe perfectamente que es una gilipollez como una casa de grande que te vaya a dar un infarto por no cerrar bien la puerta, pero le da igual. Si no cierra la puerta varias veces sufrirá un ataque de ansiedad, y como eso no le gusta en vez de luchar contra la ansiedad directamente la esquiva realizando las repeticiones o tics. Hay otros tipos de TOC, pongo el ejemplo de la puerta porque el mío es de tipo repeticiones (por ejemplo otros son de rumiaciones mentales, etc.).

Y vosotros direis:  “me da que no reunes las condiciones necesarias para ser emprendedor”. Es cierto, puede que no tenga caracter comercial, puede que no sea buen comunicador, puede que esté lleno de inseguridades personales, pero tengo una cosa: talento. Soy bueno en lo que hago, lo que pasa que muchas veces (por no decir todas) en nuestro país vale más parecerlo que serlo. Así nos va.

Bueno, creo que por hoy ya está bien de escribir. Voy a ponerme a trabajar para ver si consigo ser un emprendedor de provecho en la España en la que vivimos. Otro día sigo desarrollando mis andanzas y mi vida.