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El empresario paleto

Jueves, 22 de diciembre de 2011 Sin comentarios

Hace poco tuve ocasión de constatar algo que pensaba desde hacía tiempo: el jefe de mi ex-jefe (el dueño supremo de la empresa donde trabajaba) es un paleto. Os resumo un poco la situación y las causas por las que salí de la empresa hace unos meses.

Yo llevaba casi un año trabajando allí, no cobraba ningun maravilla pero bueno… con la que está cayendo tampoco era una mierda suprema: era mileurista. Aún así, a mí (como a muchos otros supongo) no me parecía suficiente, más que nada porque en el 90% de las empresas del sector el sueldo es mayor (en ocasiones mucho mayor). Es más, había hecho una entrevista de trabajo en otra empresa y querían que empezara de inmediato. El sueldo empezaba siendo un 20% mayor, e iba subiendo gradualmente hasta alcanzar un 50% al cabo de un año. Es decir, en ese otro trabajo (que rechacé) cobraría un 50% más de lo que cobraba por aquel entonces.

Con todo eso presente hablé con mi superior (subordinado del dueño supremo), y le propuse un aumento de sueldo del 20%. Le conté lo de la otra empresa, aunque no sé si se lo creyó o pensó que me estaba marcando un farol. Hacía unos meses me habían subido el sueldo un 10% (a iniciativa de la empresa), o sea que en caso de concederse sería el segundo aumento en un año. La respuesta inmediata de mi superior fue que no era posible. No sé si fue una decisión suya o que ya tenía órdenes de no aceptar más aumentos bajo ningún concepto. El caso es que yo entonces dije que en unos meses me marcharía (para no dejarlos tirados con unas tareas que estaban pendientes), y cuando llegó el momento me fui.

Desde entonces seguimos realizando algún trabajo esporádico a modo de colaboración; yo me saco algo de dinero mientras sigo con mis proyectos y ellos sacan provecho de mi trabajo. Intento que sean tareas muy breves porque no quiero seguir dedicando horas a esos menesteres, sino concentrar todo mi esfuerzo en proyectos propios.

Y llegó el día en que conocí al dueño supremo de la empresa (el propietario), el cual me dejó bastante impactado. No tiene estudios a excepción del bachiller y gobierna a golpe de improvisación, algo así como Zapatero con la crisis enonómica. Le ha tocado la empresa a través de una herencia, ya que es una empresa familiar que levantó su padre y que él se está encargando de hundir. Desde hace un par de años la empresa tiene pérdidas, aunque supongo que parte de la culpa la tendrá la famosa crisis. Aún así no me inspiró confianza: no me pareció un buen gestor.

Todo esto viene para explicar lo mal que se pueden hacer las cosas. Se supone que cuando me fui iban a buscarme un sustituto, de esto hace ya varios meses y siguen buscándolo. Como no lo encuentran (ni lo encontrarán seguramente) a un salario asumible para ellos, han decidido que AHORA sí me dan el aumento de sueldo. Me han propuesto volver a la empresa con mejores condiciones, no solo salariales sino también en horarios, lugar de trabajo, etc. Es decir, han pasado de negar un aumento de sueldo del 20% (pasar de mileurista a mileurisa y un poco más) a ofrecer un aumento mayor, ¿se puede ser peor previsor?.

Por mi parte les he dicho que lo iba a pensar, aunque ya lo había decidido sobre la marcha: voy a rechazar la oferta. Primero porque esa forma de actuar en una empresa no me convence, cambian de criterio según sopla el viento. Y segundo (lo más importante) porque hasta que no termine varios proyectos propios no voy a volver al mercado laboral. Ya tengo el gusanillo emprendedor metido en el cuerpo y eso no hay sueldo que lo quite, si no lo hago ahora me arrepentiré toda la vida.

A mi anterior empresa le deseo lo mejor (no por el dueño precisamente, sino por sus empleados),  y suerte en la contratación de mi sustituto (la necesitará).

PD: Quiero precisar que aunque el jefe supremo me pareciera un paleto, no fue así mi jefe directo, el cual me pareció una persona y un gestor sobradamente competente.

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Los ineptos en las empresas

Martes, 28 de diciembre de 2010 4 comentarios

Tengo que reconocer que lo que ha ocurrido con un amigo mío me ha dejado ciertamente impactado. Os pongo en antecedentes:

Mi amigo empezó conmigo a estudiar una ingeniería técnica, hace ya unos cuantos años. Tardó bastante en sacarla, más o menos el triple del tiempo “oficial”. La verdad que tardó un huevo, pero la sacó, cosa que yo no hice por diferentes motivos que detallaré algún día en otro post (muy resumido: la universidad me pareció lo más lamentable pagado con impuestos que he visto desde que tengo uso de razón).

Yo venía de hacer algún que otro módulo de formación profesional. Además me había preocupado durante años de aprender por mi cuenta, con lo cual llegaba a la universidad con cierto conocimiento previo; mi amigo no. Esa diferencia se mostró fundamental en los exámenes de las asignaturas troncales de la carrera, la espina dorsal por así decirlo, en los cuales sacaba notables y mi amigo suspendía una y otra vez (todo eso sin contar que mi amigo copiaba las practicas, y un largo etcétera).

Hace como 4 meses mi amigo empezó a trabajar en una multinacional. Para conseguirlo mintió en el currículum como un bellaco, incluido que era trilingüe, y se había inventando experiencia laboral de 2 años que por supuesto no tenía. Por si fuera poco no reunía los conocimientos que serían exigibles para desarrollar su labor de una forma mínimamente profesional (hablando en plata: no tenía ni puta idea de nada). Yo ante tal panorama pensé lo que cualquier persona con dos dedos de frente pensaría: a mi amigo lo iban a despedir en a lo sumo 1 mes. Nada más lejos de la realidad, sigue en su puesto después de 4 meses, con lo cual ya ha pasado el periodo de prueba de 3 meses y lo han renovado. Como decía Isabel López i Chamosa: Es evidente que no entendáis nada, yo tampoco.

La cosa no acaba ahí.

Pensaréis: “bueno, está trabajando sin tener ni puta idea pero cobrará poco…”. Pues no: cobra bastante. Hombre, aquí igual me estoy colando un poco porque cada uno puede interpretar la magnitud de un sueldo de diferente manera, a mí desde luego para lo que trabaja me parece un salario muy digno: pasa de 1350 € netos al mes (si le sumamos dietas llega a 1500 €). Realmente ese sueldo es lo que tendría que cobrar si hiciera lo que se le exige, pero no por hacer poco más que nada… Más de la mitad de la jornada laboral se la pasa haciendo tareas poco productivas (navegar por internet), el resto hablando por el messenger, y lo poco que trabaja es copiar & pegar. A mí no me parece mal que alguien gane una pasta por trabajar muy poco, siempre que ese alguien tenga los conocimientos necesarios o haya hecho los méritos suficientes para haber llegado ahí, pero llegar a eso siendo un inútil sinceramente no lo concibo.

Una vez alguien me dijo cual creía que era el funcionamiento de una gran empresa: entras como un pelele y con los años te vas volviendo más y más gilipollas, hasta que un día eres el director general.

Y yo me pregunto: ¿eso pasa en todas partes o es algo excepcional?. Le he consultado a otro conocido/amigo que tengo trabajando en el mismo sector (nada que ver con mi primer amigo, éste realmente sí sabe lo que hace y es un profesional), y lo que me ha dicho no me ha tranquilizado precisamente: en su empresa prácticamente es el único que sabe hacer la o con un canuto. Es decir, su jefe (que por supuesto cobra más que él) es otro inútil que delega la mayoría de sus trabajos en él. Según me ha dicho si en unos meses no le aumentan el sueldo se marchará de esa empresa (a hacer los trabajos de otro jefe inútil me temo).

Para terminar de cuadrar el círculo, mi primer amigo de la multinacional me cuenta que todos sus compañeros están más o menos en el mismo nivel en cuanto a conocimientos (o sea, muy bajos). ¿Qué es lo que ocurre?, ¿hay allí algún tipo-explotado que hace el trabajo de prácticamente toda la planta como ocurre con mi segundo amigo?, ¿qué tipo de criterio utilizan los departamentos de recursos humanos de las empresas para seleccionar personal?. ¿Realmente tener un título universitario te da derecho a cobrar ciertas cantidades aunque seas más tonto que Abundio y tu productividad sea cercana a cero?. A mí la verdad todo esto me deja pasmado…

Si se cumple la lógica más temprano que tarde a mi primer amigo deberían despedirlo (cosa que ya le ocurrió en más de una ocasión). No es que yo quiera que eso ocurra, es mi amigo y no le deseo ningún mal (al contrario), pero creo que ya se le está yendo un poco la cabeza. Según me comentó está planteándose la posibilidad de ir a trabajar una temporada al extranjero a una empresa tecnológica. Piensa hacerlo con su carta de presentación: “Título universitario y conocimientos ínfimos“, ¿eso cuela en el extranjero?.

Por dios, no me digáis que en Google y Microsoft son todos una panda de inútiles, menos dos que son los que diseñaron GMail y Kinnect

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Me gusta una compañera del trabajo

Viernes, 26 de noviembre de 2010 2 comentarios

¿Para qué lo voy a negar?, podría decirse que me gusta una compañera del trabajo; es una jodida realidad. Y digo jodida porque es prácticamente imposible que sea correspondido. Para empezar, la chica (la llamo chica aunque tiene unos 40 años) es muy, muy guapa (lo cual intuyo que tiene algo que ver con mi enamoramiento repentino).

Aunque yo soy una persona que pasa olímpicamente del aspecto físico, creo que aquí mis hormonas me han ganado la partida. La chica, quitándole el físico, no es nada del otro mundo, podría decirse que es incluso del montón (intelectualmente hablando). Ni siquiera parece tener unos grandes ideales, ni ser excesivamente sincera. La verdad, por más que lo pienso, no tiene nada por lo que un hombre podría enamorarse de ella… A excepción claro, del físico, pero eso es algo demasiado efímero.

En mi opinión una relación basada solamente en la atracción sexual no puede ser duradera en el tiempo. Al final esa atracción desaparece, ¿y qué queda?: la nada. Es más que probable que por eso esté soltera y sin novio (a pesar de tener un cuerpazo), seguramente todos sus novios tarde o temprano se cansaban de ella y la dejaban. Sé de buena tinta que con su último novio (bastante duradero en el tiempo por cierto), ocurrió así.

Y esa es la situación, la verdad que no sé qué hacer… Por un lado con mi mierda-autoestima creo que no tengo la más mínima posibilidad de conseguir nada con ella. Pero por otra parte ella me presta atención, se interesa por mí, e incluso ya quedamos alguna vez fuera del trabajo (a petición de ella claro, yo en la vida me atrevería a pedirle nada que no fuera algo relacionado con el trabajo). La cosa es preocupante, últimamente pienso bastante en ella fuera del entorno laboral, lo cual no es bueno. También mi productividad laboral ha bajado bastante, ya que cuando no estoy hablando con ella (la tengo muy cerca), estoy pensando en ella.

De todas formas llevo un par de días que creo que se me está pasando un poco. Puede que mis hormonas estén volviendo a su cauce, y todo vuelva a la normalidad. Lo agradecería mucho, ya que no me gusta la sensación de sentirme atraído por un cacho de carne solo porque tiene un buen culo. Algo parecido solo me pasó una vez con una novia que tuve: nuestra relación se basaba únicamente en el sexo. Fué la peor relación que recuerdo; no controlaba nada (no pensaba con la cabeza precisamente). Solo me sirvió para sufrir, y encima (cómo no…) la tía era tonta del culo, prácticamente no sabía ni leer. Aún así yo perdí el culo por ella. Me juré y me perjuré que eso no volvería a ocurrir.

Dentro de poco tenemos la famosa cena de empresa, ya veremos como acaba la cosa. Supongo que será un desastre absoluto y yo quedaré en el mayor de los rídiculos (derrocho optimismo por los cuatro costados).

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¿Por qué la gente miente?

Martes, 23 de noviembre de 2010 2 comentarios

Hoy escribo en un horario no habitual; he decidido intentar escribir desde el trabajo a la hora de comer, ya que es de los pocos momentos en los que tengo algo de tiempo.

Ayer me pasó algo curioso en mi jornada laboral. Yo ya sabía que una chica que trabaja aquí (la que ocupa el puesto de menor cualificación, y por tanto menor sueldo) no tenía muchas luces, pero ayer descubrí que aparte de eso es otra cosa: una mentirosa compulsiva. Se podría decir que ayer quedó con el culo al aire.

Más o menos la cosa fué así:

De repente viene a mi puesto de trabajo y me dice (delante de otras personas) que había habido un problema técnico con una aplicación que yo desarrollo, básicamente que se habían perdido unos datos “por arte de magia”. Según me explicó la historia yo ya sabía que era muy dificil técnicamente que eso hubiese ocurrido como ella me contaba, pero no dije nada y volví a mi puesto de trabajo diciéndole que lo iba a revisar. Me puse a revisarlo y (para no dar muchos detalles) podría decirse que todo lo que hizo quedó registrado; tenía ante mí una prueba empírica de que me estaba mintiendo. Había realizado un proceso B (vamos a llamarlo así) del que no me había comentado nada, y que en teoría nunca debería hacerse.

Ante mi estupor fuí a hablar con ella:

Yo: “Carmen, ¿seguro que no has hecho nada más antes de que se produjera el error?”.
Ella: “No no, no hice nada más, lo juro…”.
Yo: “¿Seguro?”.
Ella: “Seguirísimo, no hice nada más, solo lo que te comenté”.
Yo: “Mira, es que he estado revisando los datos y muestran que has hecho el proceso B”.
Ella: “No no, de verdad que no lo hice…”
Yo: “Mira, es imposible que no lo hayas hecho porque ha quedado registrado”.
Ella: “Ah… espera… ah… ¡sí, sí!, ¡ahora me acuerdo!, ¡sí que lo hice!”.

Ante eso yo simplemente aluciné en colores viendo la cara dura que tenía esta tía. No solo me había mentido y me iba a hacer revisar parte de mi trabajo para comprobar que no hubiese ningún error, sino que después de haberla pillado en la mentira seguía negándomelo a la cara.

Luego vinieron mil disculpas diciendo que llevaba unos días mal, con problemas personales, etc. Pero si miente en cosas como ésta: ¿cómo narices le voy a creer yo algo?.

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Nueva conversación con mi jefe

Jueves, 25 de marzo de 2010 Sin comentarios

Hoy tendré una nueva conversación con mi jefe referente a mi carencia de contrato (el cual me había prometido justo antes de reempezar a trabajar en su empresa).

Ha pasado más de un mes y lo único que consigo son largas y más largas, creo que ha llegado el momento de mandarlo a tomar por culo, por mucha crisis que haya.

Hay cosas que no se pueden permitir, ya estoy cansado de que se ría de mí en mi cara.

Y que dé gracias que no le borro los discos duros de sus servidores (cosa que no descarto en caso de que no me pague lo que me debe).

Ya os contaré como acaba la historia.

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¿Donde está mi contrato?

Miércoles, 10 de marzo de 2010 Sin comentarios

Esto es la historia de nunca acabar.

Hace poco me he reincorporado a mi antiguo trabajo, después de una larga conversación con mi jefe en la que me prometió que me haría un contrato de prestación de servicios (soy autónomo). Ahora solo voy a media jornada (4 horas al día), cuando antes iba a jornada completa (8 horas para trabajar + media hora para comer = 8 horas y media en el curro). Empecé el día 23 y sigo esperando el susodicho contrato. En principio iba a ser de un día para otro (según mi jefe), luego para el lunes, y ahora ya ni lo menciona. Yo me pregunto: ¿cómo se puede ser tan inútil?.

Supongo que todo era mentira, y que me lo dijo solamente para que trabajara unos días más hasta que me diera cuenta del engaño, al más puro estilo Zapatero con la crisis: voy contando milongas para salir del paso. Pero joder, eso no es serio… Al final pasará lo de siempre: yo quedaré hasta el culo de sus mamarrachadas, le recordaré lo del contrato 4 o 5 veces, mi motivación bajará y me dedicaré a ir al curro a no hacer nada hasta que me eche. Ni siquiera hace bien lo de mentir, porque con que me dijera de vez en cuando: “estoy mirando lo del contrato, pronto lo tendrás”, sería suficiente para ir tirando y al menos su credibilidad caería menos en picado.

En fin, la gente nunca cambiará. Cuando uno es una mezcla de inútil y embustero siempre lo será. Y mientras tanto los subnormales como yo creyéndonos sus patrañas.

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Mi anterior trabajo

Viernes, 19 de febrero de 2010 Sin comentarios

Hola audiencia. Voy a contar brevemente como ha sido mi experiencia en mi anterior trabajo, el cual dejé hace 3 semanas, aunque estoy pendiente de una posible reincorporación a media jornada (es algo que tengo que valorar).

Pues bien, empecé a trabajar allí hace unos 8 meses. Me contactó un viejo amigo, el cual en realidad es el dueño de la empresa, y con el que no tenía relación alguna desde hacía varios años. Ya había trabajado con él en el pasado y habíamos tenido problemas, básicamente porque él es lo que podríamos llamar un gestor (en su caso: persona sin cualificación, que no realiza trabajo alguno y lo único que hace es gestionar y llevarse la pasta). Ni siquiera es un buen comunicador o comercial; si tenemos que encasillarle en algo sería el típico empresario explotador.

Durante los 2 o 3 primeros meses yo iba feliz y contento al trabajo. Trabajé y me formé como nunca había hecho en mi vida, salía del trabajo (8 horas y media) y seguía formándome en casa, leyendo libros técnicos y aprendiendo nuevos lenguajes de programación o temas relacionados con mis funciones en la empresa (programador). A todo ésto tengo que decir que cobraba 600 € al mes. Estaba como autónomo y sin contrato de ningún tipo, con lo cual mi jefe podía echarme cuando le diese la gana y yo no tendría derecho a nada. Es más, cobraba a mes vencido; si un mes le diese por no pagarme podría vérmelas y deseármelas para cobrar. De los 600 € un 15% me los retenía el IRPF, y entre pitos y flautas me quedaban unos 500 € escasos al mes. Bastante poco para estar trabajando de programador, o al menos así lo percibo yo (cobra más a la hora un repartidor de Telepizza, con todos los respetos para los repartidores).

Pero el hecho de que mi retribución económica fuera una autentica basura no era el único problema. Al no tener contrato no tenía ninguna garantía de que yo fuera a seguir en la empresa en un futuro cercano. No ayudaba a crear un clima de confianza, me encontraba realizando códigos y más códigos de una complejidad notable y no tenía ninguna garantía de que cuando estuvieran acabados no me fuera a echar a la calle. Eso redundó en mi motivación, la cual bajó aproximadamente a los niveles de las alcantarillas. Y amigos, lo más importante para que un trabajador rinda es su motivación. No importa la formación, ni que el trabajador sea un auténtico genio, si su motivación es nula su productividad será nula. Eso lo debería saber cualquier empresario medio cualificado, pero mi jefe o no lo sabía o lo ignoraba.

Al trabajador hay que mimarlo, hay que ofrecerle confianza, hay que hacerle sentirse importante, y hay que recompensarlo si su esfuerzo y por tanto su productividad aumenta. Yo creo en los incentivos, no en los sueldos lineales de por vida. Por ejemplo, incentivos por objetivos, si un trabajador cumple los objetivos de ese mes que reciba un extra, ya sea en efectivo en la nómina, en días libres, o en lo que sea, pero que reciba un extra que le haga ver que su esfuerzo sirve para algo. Si no se motiva al trabajador de esa forma, éste terminará pensando que trabajar y esforzarse no sirve para nada: si total él va a cobrar lo mismo a fin de mes…

Bueno, pues yo en vez de tener eso tenía todo lo contrario.

Por ejemplo; trabajábamos en una oficina de unos pocos metros cuadrados, sin calefacción. Un radiador eléctrico puede costar 50 € , y el consumo al mes de tenerlo encendido 8 horas al día puede ascender a 20 o 30 €. ¿Cómo narices puede un empresario tener a sus empleados pasando frío por esa minucia?. Sólo se me ocurre una explicación: que el empresario como gestor de grupos sea un auténtico inútil. Yo me encontré programando a una temperatura constante de 15 grados, estando todo el rato sentado sin moverme, y con los pies helados. No creo que esa sea la situación óptima para desarrollar trabajos intelectuales. Eso por no hablar de las temperaturas que tenían que soportar otros empleados que trabajaban en la cadena de montaje fuera de la oficina… Al final el problema de la oficina se solucionó, y conseguí mi radiador, pero después de mes y medio y amenazar que me iba. No creo que eso sea normal. La gente de la cadena de montaje supongo que seguirá pasando frío, pero una cosa que aprendí es que cada uno mira por sus intereses (lamentablemente), hay un ambiente de “a mi me importa una mierda lo que te pase mientras no me afecte” en la empresa, que la verdad no mola nada.

Y bueno, podría seguir contando cosas como el BMW del jefe, cada dos por tres comprándose cosas para su disfrute personal (portátiles, móviles, televisiones), y luego pedirle un aumento y decir que no hay dinero, etc. Puede que fuera verdad que no hubiese dinero, pero las cosas aparte de serlo tienen que parecerlo, sino solo se consigue un clima de desconfianza absoluta que no beneficia a nadie. La confianza es la clave.

No me enrollo más. Ya seguiré contando mis andanzas otro día.

Saludos.

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