Más pálido que Iniesta
Como no sé muy bien de qué hablar escribir exactamente, voy a dedicar este post a divagar un poco sobre lo que pasa por mi cabecita y sobre mi día a día. Lo sé, apasionante.
Sobre mi vida poco que contar, me siento como un bicho de laboratorio, básicamente porque no veo la luz del sol. Me levanto y me paso unas 10 horas delante del ordenador, sin salir de casa para nada. Igual estoy 2 ó 3 días así hasta que salgo a la calle a hacer algún recado o tarea y me da un poco el aire (cosa que agradezco). Mi trabajo me absorve, hay veces en las que estoy tan obzecado con algo que puedo pasarme 9 horas prácticamente sin pestañear. No sé si eso es bueno o es malo, aunque me inclino más por lo primero si lo que importa es mi productividad, y por lo segundo si lo que importa es mi sociabilidad.
Respecto a eso último (mi vida social), podría decirse que es casi nula. Prácticamente solo me relaciono con mis padres y con mi novia. La verdad es que me importa una mierda, no necesito más gente a mi alrededor; con mi núcleo cercano y un par de amigos que veo de vez en cuando estoy más que servido. Lo que sí me preocupa es el hecho de no salir de casa, de no ver el sol… Necesito salir más aunque sea a pasear, a hacer la compra, o a lo que sea.
Para intentar solucionarlo he optado por el típico remedio del español que se siente solo: apuntarme a un gimnasio. Aunque no es una actividad al aire libre, al menos saldré al exterior para desplazarme (algo es algo). Lo de conocer gente allí lo descarto casi por completo, otras veces que he ido nunca he hecho amigos, como mucho he entablado un pequeño vínculo con algunas personas (por supuesto hombres, a las féminas no me atrevo ni a mirarlas) suficiente para departir chorradas entre ejercicio y ejercicio.
Hablando sobre el gimnasio: por fin ha llegado la profesionalidad total al barrio. Es un macro-gimnasio que acaba de abrir haciendo una inversión inicial bestial: máquinas nuevas, 12 cintas para correr, aparatos de todo tipo, etc. El horario es casi como el de los bazares chinos: abre 16 horas ininterrumpidas todos los días menos los domingos de tarde.
Ahora os voy a resumir cómo era el último gimnasio de mi barrio al que fui: típico gimnasio Manolo (negocio familiar), no abría ni festivos ni domingos y los sábados solo lo hacía por la tarde, abría 2 horas más tarde y cerraba 1 hora antes, cerraba al mediodía, cuando había puentes entre festivos se los pillaba todos, las máquinas eran de hace 15 años y la mayoría agonizaban.
Pues bien, el gimnasio de Manolo cuesta exactamente el doble que el macro-gimnasio. No hace falta decir que ante semejante panorama todos los gimnasios Manolos de la zona van a cerrar en los próximos meses: no pueden competir ni en calidad, ni en precio, ni en nada.
Y sobre mi amigo (en la subcontrata para la administración) sigue como siempre; es decir cobrando por su mera presencia. Ahora a lo que dedica sus horas de trabajo es… ¡a dormir!. Como lo leéis. Lógicamente no duerme directamente encima de la mesa de trabajo sino que se traslada a otro lugar dentro del edificio. ¿Qué será lo siguiente?, ¿llevar putas a la oficina?.
En fin, no me enrollo más, intentaré escribir más a menudo aunque sea para volver a contar las tonterías que se me pasan por la cabeza.
Comentarios