Hola audiencia. Voy a contar brevemente como ha sido mi experiencia en mi anterior trabajo, el cual dejé hace 3 semanas, aunque estoy pendiente de una posible reincorporación a media jornada (es algo que tengo que valorar).
Pues bien, empecé a trabajar allí hace unos 8 meses. Me contactó un viejo amigo, el cual en realidad es el dueño de la empresa, y con el que no tenía relación alguna desde hacía varios años. Ya había trabajado con él en el pasado y habíamos tenido problemas, básicamente porque él es lo que podríamos llamar un gestor (en su caso: persona sin cualificación, que no realiza trabajo alguno y lo único que hace es gestionar y llevarse la pasta). Ni siquiera es un buen comunicador o comercial; si tenemos que encasillarle en algo sería el típico empresario explotador.
Durante los 2 o 3 primeros meses yo iba feliz y contento al trabajo. Trabajé y me formé como nunca había hecho en mi vida, salía del trabajo (8 horas y media) y seguía formándome en casa, leyendo libros técnicos y aprendiendo nuevos lenguajes de programación o temas relacionados con mis funciones en la empresa (programador). A todo ésto tengo que decir que cobraba 600 € al mes. Estaba como autónomo y sin contrato de ningún tipo, con lo cual mi jefe podía echarme cuando le diese la gana y yo no tendría derecho a nada. Es más, cobraba a mes vencido; si un mes le diese por no pagarme podría vérmelas y deseármelas para cobrar. De los 600 € un 15% me los retenía el IRPF, y entre pitos y flautas me quedaban unos 500 € escasos al mes. Bastante poco para estar trabajando de programador, o al menos así lo percibo yo (cobra más a la hora un repartidor de Telepizza, con todos los respetos para los repartidores).
Pero el hecho de que mi retribución económica fuera una autentica basura no era el único problema. Al no tener contrato no tenía ninguna garantía de que yo fuera a seguir en la empresa en un futuro cercano. No ayudaba a crear un clima de confianza, me encontraba realizando códigos y más códigos de una complejidad notable y no tenía ninguna garantía de que cuando estuvieran acabados no me fuera a echar a la calle. Eso redundó en mi motivación, la cual bajó aproximadamente a los niveles de las alcantarillas. Y amigos, lo más importante para que un trabajador rinda es su motivación. No importa la formación, ni que el trabajador sea un auténtico genio, si su motivación es nula su productividad será nula. Eso lo debería saber cualquier empresario medio cualificado, pero mi jefe o no lo sabía o lo ignoraba.
Al trabajador hay que mimarlo, hay que ofrecerle confianza, hay que hacerle sentirse importante, y hay que recompensarlo si su esfuerzo y por tanto su productividad aumenta. Yo creo en los incentivos, no en los sueldos lineales de por vida. Por ejemplo, incentivos por objetivos, si un trabajador cumple los objetivos de ese mes que reciba un extra, ya sea en efectivo en la nómina, en días libres, o en lo que sea, pero que reciba un extra que le haga ver que su esfuerzo sirve para algo. Si no se motiva al trabajador de esa forma, éste terminará pensando que trabajar y esforzarse no sirve para nada: si total él va a cobrar lo mismo a fin de mes…
Bueno, pues yo en vez de tener eso tenía todo lo contrario.
Por ejemplo; trabajábamos en una oficina de unos pocos metros cuadrados, sin calefacción. Un radiador eléctrico puede costar 50 € , y el consumo al mes de tenerlo encendido 8 horas al día puede ascender a 20 o 30 €. ¿Cómo narices puede un empresario tener a sus empleados pasando frío por esa minucia?. Sólo se me ocurre una explicación: que el empresario como gestor de grupos sea un auténtico inútil. Yo me encontré programando a una temperatura constante de 15 grados, estando todo el rato sentado sin moverme, y con los pies helados. No creo que esa sea la situación óptima para desarrollar trabajos intelectuales. Eso por no hablar de las temperaturas que tenían que soportar otros empleados que trabajaban en la cadena de montaje fuera de la oficina… Al final el problema de la oficina se solucionó, y conseguí mi radiador, pero después de mes y medio y amenazar que me iba. No creo que eso sea normal. La gente de la cadena de montaje supongo que seguirá pasando frío, pero una cosa que aprendí es que cada uno mira por sus intereses (lamentablemente), hay un ambiente de “a mi me importa una mierda lo que te pase mientras no me afecte” en la empresa, que la verdad no mola nada.
Y bueno, podría seguir contando cosas como el BMW del jefe, cada dos por tres comprándose cosas para su disfrute personal (portátiles, móviles, televisiones), y luego pedirle un aumento y decir que no hay dinero, etc. Puede que fuera verdad que no hubiese dinero, pero las cosas aparte de serlo tienen que parecerlo, sino solo se consigue un clima de desconfianza absoluta que no beneficia a nadie. La confianza es la clave.
No me enrollo más. Ya seguiré contando mis andanzas otro día.
Saludos.
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