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Nueva conversación con mi jefe

Jueves, 25 de marzo de 2010 Sin comentarios

Hoy tendré una nueva conversación con mi jefe referente a mi carencia de contrato (el cual me había prometido justo antes de reempezar a trabajar en su empresa).

Ha pasado más de un mes y lo único que consigo son largas y más largas, creo que ha llegado el momento de mandarlo a tomar por culo, por mucha crisis que haya.

Hay cosas que no se pueden permitir, ya estoy cansado de que se ría de mí en mi cara.

Y que dé gracias que no le borro los discos duros de sus servidores (cosa que no descarto en caso de que no me pague lo que me debe).

Ya os contaré como acaba la historia.

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¿Donde está mi contrato?

Miércoles, 10 de marzo de 2010 Sin comentarios

Esto es la historia de nunca acabar.

Hace poco me he reincorporado a mi antiguo trabajo, después de una larga conversación con mi jefe en la que me prometió que me haría un contrato de prestación de servicios (soy autónomo). Ahora solo voy a media jornada (4 horas al día), cuando antes iba a jornada completa (8 horas para trabajar + media hora para comer = 8 horas y media en el curro). Empecé el día 23 y sigo esperando el susodicho contrato. En principio iba a ser de un día para otro (según mi jefe), luego para el lunes, y ahora ya ni lo menciona. Yo me pregunto: ¿cómo se puede ser tan inútil?.

Supongo que todo era mentira, y que me lo dijo solamente para que trabajara unos días más hasta que me diera cuenta del engaño, al más puro estilo Zapatero con la crisis: voy contando milongas para salir del paso. Pero joder, eso no es serio… Al final pasará lo de siempre: yo quedaré hasta el culo de sus mamarrachadas, le recordaré lo del contrato 4 o 5 veces, mi motivación bajará y me dedicaré a ir al curro a no hacer nada hasta que me eche. Ni siquiera hace bien lo de mentir, porque con que me dijera de vez en cuando: “estoy mirando lo del contrato, pronto lo tendrás”, sería suficiente para ir tirando y al menos su credibilidad caería menos en picado.

En fin, la gente nunca cambiará. Cuando uno es una mezcla de inútil y embustero siempre lo será. Y mientras tanto los subnormales como yo creyéndonos sus patrañas.

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Cómo un defecto físico puede minar tu autoestima

Martes, 2 de marzo de 2010 1 comentario

La verdad es que estoy hasta los huevinos de mi problema físico. Se trata de que veo mal de un ojo (un 60% tirando por lo bajo, depende mucho de quien te gradúe). Por el otro ojo veo bien, pero es una enfermedad degenerativa y nada te garantiza al 100% que no vaya a empeorar. Aún así se trata de una enfermedad que se va deteniendo con la edad, y a mis años ya debería pararse (aunque nunca se sabe).

Desde entonces me doy cuenta que hasta que sufres un problema de este tipo la gente no valora lo bien que se está sin ningún problema físico. En mi caso intento poner remedio lo mejor que puedo, utilizando las últimas técnicas (estoy operado de un ojo y mejoré bastante), probando lentillas vanguardistas, etc. El problema es que las lentillas no las tolero bien, y si las uso mucho el ojo se pone rojo y existe más riesgo de que empeore la enfermedad. Es como si a un cojo le dicen que usando muletas su cojera empeorará y es mejor que se quede en cama. Así lo que hago es intentar usarlas poco, e ir a revisión cada 10 meses para ver si mi vista empeoró (de momento no). Lo intento llevar lo mejor que puedo.

El problema es que cuando miras a la gente tú notas que no ves bien de un ojo; a veces ves mal por el ojo malo, o ves destellos, o haces de luz…, y eso mina tu autoestima (al menos la mía). Yo ya tengo problemas para socializar (siempre los tuve; esta enfermedad me surgió a los 20 años), y si encima te ponen trabas ya ni te cuento… Parece una tontería, pero no lo es.

Además tengo un pequeño estrabismo debido a que un ojo vé peor que el otro. Esto último no lo tengo muy claro (lo del estrabismo): yo creo que lo tengo… pero nunca me lo ha confirmado nadie. Es más, alguna vez que pregunté (a alguna novia que tuve), me decía que no (aunque qué me iba a decir…). Además estoy tan obsesionado con el tema del estrabismo que ya se lo veo a todo el mundo. Miro a la gente y me parece que todo el mundo tiene estrabismo, incluso gente que sé que no tiene ningún problema visual. Es cierto que casi todos tenemos pequeños estrabismos indetectables llamados forias, pero creo que lo mío es pasarse.

Y relacionando mis defectos entre sí: no hace falta que diga que el número 1 de mis obsesiones es que me empeore la enfermedad. El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) ya es bastante jodido en sí mismo, pero si encima tienes una enfermedad degenerativa de la cual nadie te puede garantizar que no vaya a empeorar en un futuro próximo, puede llegar a ser más jodido aún. El TOC se alimenta de tus miedos, y cuantos más miedos tengas peor. Para contrarestar el miedo intentas ofrecerle un razonamiento lógico que demuestre que ese hecho fatal no va a ocurrir, pero en el caso de la enfermedad degenerativa no puedes, y eso hace muy díficil eliminar ese miedo.

Es una putada pero es lo que hay. La única esperanza es que algún día salga algún tratamiento que logre curar la enfermedad, cosa que seguro pasará antes de 10 años (la oftalmología es el campo de la medicina que más rápido avanza actualmente). De todas formas me temo que aunque mi problema visual se curase de repente, mi TOC seguirá conmigo hasta que me muera.

Y ahí sigo; intentando congeniar mis problemas visuales, mi trastorno obsesivo compulsivo y mi timidez profunda con mi faceta emprendedora. Os aseguro que no es fácil.

Mi anterior trabajo

Viernes, 19 de febrero de 2010 Sin comentarios

Hola audiencia. Voy a contar brevemente como ha sido mi experiencia en mi anterior trabajo, el cual dejé hace 3 semanas, aunque estoy pendiente de una posible reincorporación a media jornada (es algo que tengo que valorar).

Pues bien, empecé a trabajar allí hace unos 8 meses. Me contactó un viejo amigo, el cual en realidad es el dueño de la empresa, y con el que no tenía relación alguna desde hacía varios años. Ya había trabajado con él en el pasado y habíamos tenido problemas, básicamente porque él es lo que podríamos llamar un gestor (en su caso: persona sin cualificación, que no realiza trabajo alguno y lo único que hace es gestionar y llevarse la pasta). Ni siquiera es un buen comunicador o comercial; si tenemos que encasillarle en algo sería el típico empresario explotador.

Durante los 2 o 3 primeros meses yo iba feliz y contento al trabajo. Trabajé y me formé como nunca había hecho en mi vida, salía del trabajo (8 horas y media) y seguía formándome en casa, leyendo libros técnicos y aprendiendo nuevos lenguajes de programación o temas relacionados con mis funciones en la empresa (programador). A todo ésto tengo que decir que cobraba 600 € al mes. Estaba como autónomo y sin contrato de ningún tipo, con lo cual mi jefe podía echarme cuando le diese la gana y yo no tendría derecho a nada. Es más, cobraba a mes vencido; si un mes le diese por no pagarme podría vérmelas y deseármelas para cobrar. De los 600 € un 15% me los retenía el IRPF, y entre pitos y flautas me quedaban unos 500 € escasos al mes. Bastante poco para estar trabajando de programador, o al menos así lo percibo yo (cobra más a la hora un repartidor de Telepizza, con todos los respetos para los repartidores).

Pero el hecho de que mi retribución económica fuera una autentica basura no era el único problema. Al no tener contrato no tenía ninguna garantía de que yo fuera a seguir en la empresa en un futuro cercano. No ayudaba a crear un clima de confianza, me encontraba realizando códigos y más códigos de una complejidad notable y no tenía ninguna garantía de que cuando estuvieran acabados no me fuera a echar a la calle. Eso redundó en mi motivación, la cual bajó aproximadamente a los niveles de las alcantarillas. Y amigos, lo más importante para que un trabajador rinda es su motivación. No importa la formación, ni que el trabajador sea un auténtico genio, si su motivación es nula su productividad será nula. Eso lo debería saber cualquier empresario medio cualificado, pero mi jefe o no lo sabía o lo ignoraba.

Al trabajador hay que mimarlo, hay que ofrecerle confianza, hay que hacerle sentirse importante, y hay que recompensarlo si su esfuerzo y por tanto su productividad aumenta. Yo creo en los incentivos, no en los sueldos lineales de por vida. Por ejemplo, incentivos por objetivos, si un trabajador cumple los objetivos de ese mes que reciba un extra, ya sea en efectivo en la nómina, en días libres, o en lo que sea, pero que reciba un extra que le haga ver que su esfuerzo sirve para algo. Si no se motiva al trabajador de esa forma, éste terminará pensando que trabajar y esforzarse no sirve para nada: si total él va a cobrar lo mismo a fin de mes…

Bueno, pues yo en vez de tener eso tenía todo lo contrario.

Por ejemplo; trabajábamos en una oficina de unos pocos metros cuadrados, sin calefacción. Un radiador eléctrico puede costar 50 € , y el consumo al mes de tenerlo encendido 8 horas al día puede ascender a 20 o 30 €. ¿Cómo narices puede un empresario tener a sus empleados pasando frío por esa minucia?. Sólo se me ocurre una explicación: que el empresario como gestor de grupos sea un auténtico inútil. Yo me encontré programando a una temperatura constante de 15 grados, estando todo el rato sentado sin moverme, y con los pies helados. No creo que esa sea la situación óptima para desarrollar trabajos intelectuales. Eso por no hablar de las temperaturas que tenían que soportar otros empleados que trabajaban en la cadena de montaje fuera de la oficina… Al final el problema de la oficina se solucionó, y conseguí mi radiador, pero después de mes y medio y amenazar que me iba. No creo que eso sea normal. La gente de la cadena de montaje supongo que seguirá pasando frío, pero una cosa que aprendí es que cada uno mira por sus intereses (lamentablemente), hay un ambiente de “a mi me importa una mierda lo que te pase mientras no me afecte” en la empresa, que la verdad no mola nada.

Y bueno, podría seguir contando cosas como el BMW del jefe, cada dos por tres comprándose cosas para su disfrute personal (portátiles, móviles, televisiones), y luego pedirle un aumento y decir que no hay dinero, etc. Puede que fuera verdad que no hubiese dinero, pero las cosas aparte de serlo tienen que parecerlo, sino solo se consigue un clima de desconfianza absoluta que no beneficia a nadie. La confianza es la clave.

No me enrollo más. Ya seguiré contando mis andanzas otro día.

Saludos.

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