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Archivo para la categoría ‘Mi Trabajo’

El empresario paleto

Jueves, 22 de diciembre de 2011 Sin comentarios

Hace poco tuve ocasión de constatar algo que pensaba desde hacía tiempo: el jefe de mi ex-jefe (el dueño supremo de la empresa donde trabajaba) es un paleto. Os resumo un poco la situación y las causas por las que salí de la empresa hace unos meses.

Yo llevaba casi un año trabajando allí, no cobraba ningun maravilla pero bueno… con la que está cayendo tampoco era una mierda suprema: era mileurista. Aún así, a mí (como a muchos otros supongo) no me parecía suficiente, más que nada porque en el 90% de las empresas del sector el sueldo es mayor (en ocasiones mucho mayor). Es más, había hecho una entrevista de trabajo en otra empresa y querían que empezara de inmediato. El sueldo empezaba siendo un 20% mayor, e iba subiendo gradualmente hasta alcanzar un 50% al cabo de un año. Es decir, en ese otro trabajo (que rechacé) cobraría un 50% más de lo que cobraba por aquel entonces.

Con todo eso presente hablé con mi superior (subordinado del dueño supremo), y le propuse un aumento de sueldo del 20%. Le conté lo de la otra empresa, aunque no sé si se lo creyó o pensó que me estaba marcando un farol. Hacía unos meses me habían subido el sueldo un 10% (a iniciativa de la empresa), o sea que en caso de concederse sería el segundo aumento en un año. La respuesta inmediata de mi superior fue que no era posible. No sé si fue una decisión suya o que ya tenía órdenes de no aceptar más aumentos bajo ningún concepto. El caso es que yo entonces dije que en unos meses me marcharía (para no dejarlos tirados con unas tareas que estaban pendientes), y cuando llegó el momento me fui.

Desde entonces seguimos realizando algún trabajo esporádico a modo de colaboración; yo me saco algo de dinero mientras sigo con mis proyectos y ellos sacan provecho de mi trabajo. Intento que sean tareas muy breves porque no quiero seguir dedicando horas a esos menesteres, sino concentrar todo mi esfuerzo en proyectos propios.

Y llegó el día en que conocí al dueño supremo de la empresa (el propietario), el cual me dejó bastante impactado. No tiene estudios a excepción del bachiller y gobierna a golpe de improvisación, algo así como Zapatero con la crisis enonómica. Le ha tocado la empresa a través de una herencia, ya que es una empresa familiar que levantó su padre y que él se está encargando de hundir. Desde hace un par de años la empresa tiene pérdidas, aunque supongo que parte de la culpa la tendrá la famosa crisis. Aún así no me inspiró confianza: no me pareció un buen gestor.

Todo esto viene para explicar lo mal que se pueden hacer las cosas. Se supone que cuando me fui iban a buscarme un sustituto, de esto hace ya varios meses y siguen buscándolo. Como no lo encuentran (ni lo encontrarán seguramente) a un salario asumible para ellos, han decidido que AHORA sí me dan el aumento de sueldo. Me han propuesto volver a la empresa con mejores condiciones, no solo salariales sino también en horarios, lugar de trabajo, etc. Es decir, han pasado de negar un aumento de sueldo del 20% (pasar de mileurista a mileurisa y un poco más) a ofrecer un aumento mayor, ¿se puede ser peor previsor?.

Por mi parte les he dicho que lo iba a pensar, aunque ya lo había decidido sobre la marcha: voy a rechazar la oferta. Primero porque esa forma de actuar en una empresa no me convence, cambian de criterio según sopla el viento. Y segundo (lo más importante) porque hasta que no termine varios proyectos propios no voy a volver al mercado laboral. Ya tengo el gusanillo emprendedor metido en el cuerpo y eso no hay sueldo que lo quite, si no lo hago ahora me arrepentiré toda la vida.

A mi anterior empresa le deseo lo mejor (no por el dueño precisamente, sino por sus empleados),  y suerte en la contratación de mi sustituto (la necesitará).

PD: Quiero precisar que aunque el jefe supremo me pareciera un paleto, no fue así mi jefe directo, el cual me pareció una persona y un gestor sobradamente competente.

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Odio a las pijas

Lunes, 2 de mayo de 2011 Sin comentarios

Últimamente todos mis posts llevan de título un ‘Odio a algo‘: ¿debería empezar a preocuparme?. Yo creo que no, más bien signifíca que (en mi modesta opinión) el mundo es una mierda muy grande. Eso no significa que no haya cosas buenas, por supuesto que sí, pero deben ser un 10% (tirando por lo alto) comparado con el otro 90% que no es más que un montón de basura.

Pues nada…, que no me gustan las pijas. Y diréis: ¿y los pijos sí?, pues támpoco, pero los tolero mejor. Todo esto viene a colación porque tengo una compañera de trabajo que es superpija, a la cual no soporto y cada vez que habla me dan ganas de meterle una zapatilla en la boca para ver si se calla. En realidad lo que me molesta no es su forma de hablar en sí, sino ciertos comportamientos que por regla habitual van a asociados al término ‘ser pijo‘. Entre ellos el que más detesto es la falsedad, seguido muy de cerca por la actitud pelota hacia los jefes, y acompañado por la incapacidad neuronal (uséase: falsos, pelotas y subnormales).

Desconozco el hecho de si hay pijos inteligentes, en el caso de mi compañera de trabajo pijería e inteligencia no van de la mano, pero no hace falta pensar mucho para darse cuenta de que alguien que valora por encima de todo su aspecto físico no puede ser muy listo. En el caso que yo conozco se cumplen todos los estándards: persona muy atractiva pero tonta del culo, y por si fuera poco más falsa que un billete de 30 euros. Me repatea su forma de entrar los lunes por las mañanas con su saludo reglamentario: “holaaa chicosss, ¿qué taal el fin de semanaa?“. Y yo me pregunto: ¿para qué coño quiere saberlo si es obvio que le importa una mierda?.

Pero lo que más me llamó la atención, y literalmente me dejó alucinado, fue su actitud pelota hacia nuestro jefe. Cuando la oí hablar por primera vez no daba crédito a lo que estaba escuchando. Llevo 8 meses trabajando en la oficina y no la escuché ni una sola vez llevarle la contraria al jefe: JAMÁS. Es como un chimpance que habla y repite constantemente lo que quieres oir. Un día de estos mi jefe va a proponer una idea estúpida, como despedir a los clientes con una patada en el culo de la que se van, y ella es capaz de decir: “es una idea geniaaal, ¿verdad chicoosss?“.

La verdad, no creo que esa actitud la lleve a ninguna parte. Su aportación a la hora de valorar ideas para la empresa es nulo. Su nivel de cualificación es bajo (realmente trabaja ofreciendo soporte telefónico, y de los simples). Si la despidieran y tuviesen que encontrar sustituta tardarían medio milisegundo, y seguramente sería alguien mucho más productivo. Ella lo sabe (supongo), y la única forma que tiene a su alcance de agradar es hacer la pelota. Es más, apuesto a que se lo toma como una actividad profesional, y después de un discurso de los suyos de peloteo absoluto se va para casa y piensa: “qué bien has estado hoy, te has ganado el sueldo del mes“.

En fin, mientras ella sigue con sus grandísimos aportes en forma de peloteo, la empresa se hunde, los resultados bajan y el futuro es incierto. Pero si al final la empresa cierra (cosa que puede pasar) y a ella la despiden, no creo que tenga problemas para volver a encontrar trabajo.

Al fin y al cabo, ¿quién no contrataría a una pija guapa y pelota?.

Mis sensaciones en el trabajo

Lunes, 25 de abril de 2011 Sin comentarios

Estaba pensando como podía resumir lo que siento cuando voy al trabajo y veo a varios de mis compañer@s, y me acordé de una escena de la película Matrix.

Smith, cómo te comprendo…  (Ver vídeo en Youtube)

Odio mi trabajo

Viernes, 8 de abril de 2011 1 comentario

Ya está, me he cansado: estoy hasta los huevos de mi trabajo. Es lo que tiene cobrar un salario muy inferior al que deberías cobrar, al final te cansas, te desmotivas y tu rendimiento se resiente (y mucho). Todo entra en un círculo vicioso en el que nadie sale beneficiado, aunque a tu jefe eso se la sople porque sabe que aún rindiendo menos sigues siguendo un chollo (laboralmente hablando).

Os resumo la situación para los que acabéis de llegar: Hace casi 3 semanas hablé con mi jefe y le pedí un aumento, le comenté que por favor no tardará mucho en contestarme. Está claro que pasó de mí como de la mierda porque aún estoy esperando una respuesta. Según mi razonamiento creo que está “esquivo” con el tema porque piensa que si no me da el aumento (cosa que ya doy por seguro que será así) yo me mosquearé y me piraré ipso-facto de la empresa (algo que no ocurriría tan rápido, y mira que se lo dije). El resultado de todo esto es que mi mala hostia aumenta cada día que pasa sin recibir una respuesta, y las ganas de pirarme y ponerme a emprender YA también.

El problema es que resolverlo no es fácil: soy extremadamente díficil de sustituir (manteniendo mi salario, claro). Con lo cual si no quiero dejar a mi jefe tirado en la estacada (cosa que cada vez me preocupa menos) tengo que terminar los proyectos que acordamos. Por lo menos me quedan unos 3 meses de puta agonía trabajo.

Y yo me pregunto, ¿el sueldo de un trabajador no debería ir en consonancia con lo difícil que sería reemplazarlo por otro?. Porque digo yo, si tengo un sueldo de 900 € es porque a mi jefe le resultará fácil cambiarme por otro trabajador cuando yo me vaya. La ley dice que tengo que avisar con 15 días de antelación. Vale, voy a enrollarme; le doy 1 mes. ¿No es suficiente?, le doy 2 meses. ¿Tampoco?, 3 meses… ¿¿tampoco??. Joder, me da que algo está fallando en la ecuación.

Suena duro decirlo, y puede que hasta algo pretencioso, pero a mi jefe le resultaría imposible sustituirme manteniendo mi salario actual, como mínimo tendría que duplicarlo. Aún así eso no le garantizaría que el que viniera pudiera hacerlo mejor que yo. Es más, hay altas probabilidades de que fuera un inútil integral, pero por muy mal que lo hiciera al menos cobraría un mes o dos (que serían como 4 meses de los míos).

Mientras tanto yo veo pasar la lenta agonía de las jornadas laborales desde mi silla, intentando trabajar lo más rápido posible para pirarme cuanto antes. Pero mi desmotivación no me permite estar 8 horas dando el máximo (ni mucho menos), con lo cual no tengo más remedio que seguir aquí sufriendo hasta terminar todo el trabajo pendiente.

La otra opción es mandar a mi jefe a tomar por culo, y que se busque la vida. Seguro que si él tuviera que despedirme me avisaba con 15 días de antelación y se colgaba una medalla por ello.

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Película: La Red Social

Miércoles, 23 de febrero de 2011 Sin comentarios

Lo primero pedir disculpas por no actualizar el blog, hoy hace exactamente un mes del último post y no quería dejar pasar la barrera psicológica de los 30 días sin escribir.

El otro día estuve viendo la película “La Red Social” (trata sobre la historia de Facebook). La recomiendo totalmente, sobre todo si eres emprendedor de una “puntocom“. Es muy motivador ver como la red social más grande del mundo fue surgiendo de la nada hasta lo que es hoy en día. Además rompe unos cuantos mitos de lo que se supone que tiene ser un emprendedor.

Para empezar el protagonista (Mark zuckerberg, creador de Facebook) es una persona con nulo carácter comercial (al menos en la película), poco hablador y algo asocial. Aún así eso no le impide ser el verdadero cerebro de su empresa, el motor que lo mueve todo y sin el que sería imposible triunfar. En cambio hay otros protagonistas que son total prescindibles, en especial su socio (director financiero: o sea el que puso la pasta). Desde mi punto de vista es el típico inútil que se aprovecha del talento de otros; prácticamente no hace nada aparte de dar ánimos. Ser un bastón en el que apoyarse en los momentos de debilidad es importante, pero tanto como para llevarse el 35% de los beneficios por hacer de animador empresarial me parece un poco excesivo.

Cambiando de tema, mi situación laboral creo que está a punto de dar un giro. Como los seguidores de este blog sabréis actualmente trabajo para una empresa por cuenta ajena, en la cual estoy muy contento si no fuera por lo de siempre: el sueldo. A mediados del mes que viene voy a pedir un aumento, no sé si conseguiré mi objetivo pero al menos voy a intentarlo. En caso de que no vea aumentar mi retribución (la cual por cierto está muy por debajo de mi productividad), llegaré a un acuerdo para terminar las tareas pendientes y me marcharé de la empresa. No me gusta dejar a la gente tirada y no lo haré, sobre todo porque me han tratado bastante bien, todo hay que decirlo.

Una cosa la tengo clara, en el caso de que no consiga el aumento los planes son los siguientes: emprender durante los próximos 12 meses. Ya he hablado con mi ex-jefe, del cual no guardo buen recuerdo en la relación jefe-empleado, pero confío en que como socio las cosas sean diferentes. Hemos llegado a un acuerdo e iremos casi a partes iguales. Y aquí es donde enlaza la historia con la película, ¿recordais al inútil del director financiero del que os hablé antes y que no hacia nada?, lo vais pillando, ¿no?… Él (mi ex-jefe y futuro socio) se encargará de poner financiación si fuese necesaria (mínima por otra parte), y de la labor comercial (también mínima, por lo menos de momento).

La idea es crear una puntocom (ya tenemos varias ideas), ganas y conocimientos por lo menos no van a faltar. Si no conseguimos resultados evidentes durante los próximos 12 meses renunciaré y me pondré a buscar empleo. La cosa está muy mal pero no creo que tenga problemas en encontrarlo, máxime si presento los proyectos de esos meses como carta de presentación. En caso de no conseguir el objetivo (no me gusta la palabra fracaso) no será tiempo perdido ni mucho menos, ya que aprenderé muchas cosas por el cámino (formación técnica) y me servirá para ponerlo en el currículum.

En fin, a ver como avanzan los acontecimientos. Igual consigo el aumento y al final todo se queda en nada, estoy por pedir más de la cuenta no vaya a ser que me lo den… :-P .

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Al borde del colapso en el trabajo

Lunes, 6 de diciembre de 2010 Sin comentarios

En la última semana han ocurrido bastantes cosas (en lo que concierne a mi vida se entiende). Intentaré resumirlas para no escribir un tocho-post.

En el trabajo la cosa iba bastante mal. El ambiente laboral se había vuelto (productivamente hablando) una puta mierda. Lo siento por la grosería, pero es la forma que mejor define la situación. Allí es imposible hacer nada que intelectualmente requiera un mínimo esfuerzo, a no ser que tengas una capacidad de abstracción brutal (cualidad que yo no poseo). No sé muy bien como definir aquello, es una mezcla entre el caos y una verdulería. Ya me jode bastante el tema de que la persona que tengo al lado no haga prácticamente nada y cobre más que yo, pero es que encima no da callada. Para colmo cada hora más o menos viene ‘la conserje’ (chica de puesto menor cualificado dentro de la empresa) a unirse a la fiesta con comentarios profundísimos del estilo: “cari… viste que chico más guapo acaba de salir?, creo que me he enamorado…“.

Aquello me superaba y mi productividad había bajado en picado. Solo podía haber dos motivos para haber llegado a esa situación: o el ambiente laboral era pésimo en términos de productividad, o yo me había vuelto gilipollas de un día para otro. Descartado lo segundo, estuve meditando sobre el tema y decidí que hablaría con mi jefe en un futuro próximo (a ser posible la semana que viene). Voy a pedirle un traslado dentro de la oficina, alegando que mi lugar actual no es el más indicado para el desarrollo de mi actividad (cosa que es verdad). Voy a parecer un asocial, y es muy posible que mis compañeras no se lo tomen bien, pero joder… algo habrá que hacer. A todo esto la culpa es de mi jefe, ¿a quien se le ocurre poner a alguien cuyo trabajo es intelectual al lado de personas cuyo trabajo es social/comercial (usease, hablar)?. Es como poner al ingeniero que diseña los motores codo con codo con la oficinista que se pasa todo el  día hablando por teléfono, es mezclar churros con merinas.

Para ir abriendo camino ya se lo comuniqué a mi compañera el hecho de que iba a pedir el traslado. Oye… mano de santo, al día siguiente creo que fué su día más productivo desde que yo estoy allí. Y me da que se lo comunicó también al resto de trabajadoras porque todas trabajaron sin cesar, incluso la conserje dejó de hacer sus visitas rutinarias para comentar la última tonteria de turno. Supongo que se picaron en su amor propio (cosa que no me extraña). En fin, espero que la semana que viene yo vuelva a estar en mi apartado puesto y pueda trabajar a gusto, que a fin de cuentas es de lo que se trata. Para charlar ya están el resto de 16 horas que tiene el día.

Y poco más… El tema del enamoramiento repentino de mi compañera de trabajo ya está superado; mis hormonas se han vuelto a estabilizar y todo ha vuelto a la calma. Pasó el peligro y no volverá.

Me queda pendiente un tema sobre mi lado emprendedor. Me ha llegado una posible opción de emprender, aunque en realidad me temo que es lo de siempre: haz tú todo el trabajo que eres quien tiene el talento (o lo que es lo mismo: el producto), que ya me encargo yo de gestionarlo a cambio de casi todos los beneficios. Lo lleva claro.

Pero aún así la propuesta ha servido para darme cuenta de varias cosas:

- La primera es que la idea en la que se basa el proyecto es la misma que yo había tenido hace meses, lo cual quiere decir que la idea es buena.

- Aparte de ser buena se vende bien (cosa que yo ya intuía casi al 100%), porque dicho personaje viene del sector y lo sabe.

- Ha servido para despertarme el gusanillo emprendedor, que ya tenía algo apagado después de varios meses de trabajo por cuenta ajena.

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Me gusta una compañera del trabajo

Viernes, 26 de noviembre de 2010 2 comentarios

¿Para qué lo voy a negar?, podría decirse que me gusta una compañera del trabajo; es una jodida realidad. Y digo jodida porque es prácticamente imposible que sea correspondido. Para empezar, la chica (la llamo chica aunque tiene unos 40 años) es muy, muy guapa (lo cual intuyo que tiene algo que ver con mi enamoramiento repentino).

Aunque yo soy una persona que pasa olímpicamente del aspecto físico, creo que aquí mis hormonas me han ganado la partida. La chica, quitándole el físico, no es nada del otro mundo, podría decirse que es incluso del montón (intelectualmente hablando). Ni siquiera parece tener unos grandes ideales, ni ser excesivamente sincera. La verdad, por más que lo pienso, no tiene nada por lo que un hombre podría enamorarse de ella… A excepción claro, del físico, pero eso es algo demasiado efímero.

En mi opinión una relación basada solamente en la atracción sexual no puede ser duradera en el tiempo. Al final esa atracción desaparece, ¿y qué queda?: la nada. Es más que probable que por eso esté soltera y sin novio (a pesar de tener un cuerpazo), seguramente todos sus novios tarde o temprano se cansaban de ella y la dejaban. Sé de buena tinta que con su último novio (bastante duradero en el tiempo por cierto), ocurrió así.

Y esa es la situación, la verdad que no sé qué hacer… Por un lado con mi mierda-autoestima creo que no tengo la más mínima posibilidad de conseguir nada con ella. Pero por otra parte ella me presta atención, se interesa por mí, e incluso ya quedamos alguna vez fuera del trabajo (a petición de ella claro, yo en la vida me atrevería a pedirle nada que no fuera algo relacionado con el trabajo). La cosa es preocupante, últimamente pienso bastante en ella fuera del entorno laboral, lo cual no es bueno. También mi productividad laboral ha bajado bastante, ya que cuando no estoy hablando con ella (la tengo muy cerca), estoy pensando en ella.

De todas formas llevo un par de días que creo que se me está pasando un poco. Puede que mis hormonas estén volviendo a su cauce, y todo vuelva a la normalidad. Lo agradecería mucho, ya que no me gusta la sensación de sentirme atraído por un cacho de carne solo porque tiene un buen culo. Algo parecido solo me pasó una vez con una novia que tuve: nuestra relación se basaba únicamente en el sexo. Fué la peor relación que recuerdo; no controlaba nada (no pensaba con la cabeza precisamente). Solo me sirvió para sufrir, y encima (cómo no…) la tía era tonta del culo, prácticamente no sabía ni leer. Aún así yo perdí el culo por ella. Me juré y me perjuré que eso no volvería a ocurrir.

Dentro de poco tenemos la famosa cena de empresa, ya veremos como acaba la cosa. Supongo que será un desastre absoluto y yo quedaré en el mayor de los rídiculos (derrocho optimismo por los cuatro costados).

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¿Por qué la gente miente?

Martes, 23 de noviembre de 2010 2 comentarios

Hoy escribo en un horario no habitual; he decidido intentar escribir desde el trabajo a la hora de comer, ya que es de los pocos momentos en los que tengo algo de tiempo.

Ayer me pasó algo curioso en mi jornada laboral. Yo ya sabía que una chica que trabaja aquí (la que ocupa el puesto de menor cualificación, y por tanto menor sueldo) no tenía muchas luces, pero ayer descubrí que aparte de eso es otra cosa: una mentirosa compulsiva. Se podría decir que ayer quedó con el culo al aire.

Más o menos la cosa fué así:

De repente viene a mi puesto de trabajo y me dice (delante de otras personas) que había habido un problema técnico con una aplicación que yo desarrollo, básicamente que se habían perdido unos datos “por arte de magia”. Según me explicó la historia yo ya sabía que era muy dificil técnicamente que eso hubiese ocurrido como ella me contaba, pero no dije nada y volví a mi puesto de trabajo diciéndole que lo iba a revisar. Me puse a revisarlo y (para no dar muchos detalles) podría decirse que todo lo que hizo quedó registrado; tenía ante mí una prueba empírica de que me estaba mintiendo. Había realizado un proceso B (vamos a llamarlo así) del que no me había comentado nada, y que en teoría nunca debería hacerse.

Ante mi estupor fuí a hablar con ella:

Yo: “Carmen, ¿seguro que no has hecho nada más antes de que se produjera el error?”.
Ella: “No no, no hice nada más, lo juro…”.
Yo: “¿Seguro?”.
Ella: “Seguirísimo, no hice nada más, solo lo que te comenté”.
Yo: “Mira, es que he estado revisando los datos y muestran que has hecho el proceso B”.
Ella: “No no, de verdad que no lo hice…”
Yo: “Mira, es imposible que no lo hayas hecho porque ha quedado registrado”.
Ella: “Ah… espera… ah… ¡sí, sí!, ¡ahora me acuerdo!, ¡sí que lo hice!”.

Ante eso yo simplemente aluciné en colores viendo la cara dura que tenía esta tía. No solo me había mentido y me iba a hacer revisar parte de mi trabajo para comprobar que no hubiese ningún error, sino que después de haberla pillado en la mentira seguía negándomelo a la cara.

Luego vinieron mil disculpas diciendo que llevaba unos días mal, con problemas personales, etc. Pero si miente en cosas como ésta: ¿cómo narices le voy a creer yo algo?.

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Mis compañeras de trabajo

Domingo, 7 de noviembre de 2010 Sin comentarios

Es sábado y son las 2:40 de la mañana. En este momento debería estar de fiesta, durmiendo, o haciendo algo productivo (leer libros o documentos técnicos relacionados con mi trabajo por ejemplo). Pero como no me apatecía hacer nada de eso he estado viendo la noria durante media hora, y luego me he puesto aquí a escribir un poco en el blog aprovechando que no tengo mucho sueño (supongo que por los 3 cafés que me tomé durante la tarde).

Vereis, audencia… empiezo a sospechar que una compañera de trabajo comienza a gustarme. Para los que no hayais leído el post anterior os resumo a la susodicha en una frase:  comercial / administradora de casi 40 años, bastante atractiva y con no demasiado cerebro. En realidad creo que no me llega a gustar, sino que es simplemente una atracción física. El caso es que últimamente empezamos a llevarnos bien en el trabajo. Para mi sorpresa incluso es agradable conmigo (yo pensaba que casi todas las guapas eran subnormales, y en realidad lo sigo pensando).

Supongo que en un ambiente laboral llevarse bien con los compañeros es cosa bastante común, pero yo no tengo mucha experiencia empresarial y menos con chicas (y chicas que encima sean atractivas ya para qué contar…). La cuestión es que me he llevado una sorpresa con esta chica, no porque sea muy agradable (que no lo es), ni porque sea muy inteligente (que tampoco), sino porque sencillamente me trata bien, se podría decir que incluso me respeta laboralmente. En el fondo es comprensible, mi trabajo es un trabajo cualificado cuando el suyo podría hacerlo cualquier chica mona que supiera decir dos frases seguidas (e incluso seguramente lo haría mejor).

En el trabajo todo sigue más o menos igual a excepción de que estoy algo desmotivado, y de que la verdad… por qué no decirlo, me toco bastante los huevos últimamente. No es nada preocupante, sencillamente vamos retrasados en una tarea y tengo bastante tiempo libre (aunque no debería usarlo en tocarme los huevos). La verdad que no sé como la gente aguanta 10 o 20 años en la misma empresa y desarrollando el mismo trabajo rutinario día tras día, yo llevo menos de 4 meses y ya empiezo a estar harto de todo. La cosa mejoraría si el trabajo fuera motivamente, y si mi jefe me recompensara o motivara de alguna forma, pero creo que eso no es lo habitual. Es más, empiezo a pensar que parte de la culpa de que este país (España) se vaya a la mierda ya no es solo de los sindicatos y de los políticos, sino de los propios empresarios que no saben motivar a sus trabajadores. Y si los empresarios no tienen el tiempo suficiente debido a que tienen que hacer de comerciales, coordinadores, etc., que deleguen o que contraten a una persona para que lo haga (léase recursos humanos). En fin, no voy a seguir por ahí porque me voy por los cerros de úbeda.

Volviendo al tema sexual, dentro de poco quieren organizar en la empresa una cena de trabajores (no la llamo cena de empresa porque esas que yo sepa va a cargo de la empresa y no de los empleados). Ya me han preguntando si voy a ir, y la verdad no sé qué haré… Si no va mi jefe voy a ser yo contra 4 mujeres, aparte que por mi caracter asocial nunca me han gustado las cenas, siempre me ha parecido una gilipollez como la copa de un pino eso de ir a cenar. ¿En las cenas se habla?, porque si es una excusa para luego salir a tomar unas copas: ¿por qué no hacerlo directamente?, ¿hace falta ir a cenar todos juntos antes?. Aparte por lo que me cuenta un amigo que ya tiene experiencia en el tema (10 años en la misma empresa) casi siempre acaban yendo de putas (aunque claro, allí la mayoría son hombres).

Lo que también me ha dicho es que en las cenas nunca se liga, pero yo no lo tengo tan claro, será que no liga él… otros no sé yo (por soñar que no quede).

Mi trabajo en una PYME

Viernes, 15 de octubre de 2010 Sin comentarios

Estaba viendo en el blog mi último post y ya no sé qué me daba que hubiera pasado tanto tiempo sin escribir nada (para saber el motivo de por qué tanta ausencia leer el post anterior).

Como no tengo mucho tiempo (vuelvo a referenciar el post anterior) intentaré ser breve.

¿Recordais una entrada en la que contaba que tenía una entrevista de trabajo y que estaba literalmente “cagado” de miedo?. Pues bien, increíblemente sigo en la misma empresa. No solamente eso: mi jefe me ha dicho que está muy contento conmigo y que como mínimo voy a seguir hasta Enero (inicialmente el trabajo era hasta Septiembre/Octubre). Por otro lado no me extraña que esté contento, estoy cobrando por debajo de lo que mi trabajo merece. No me quejo porque es un trabajo (al menos en principio lo era) de “corto recorrido“, pero si sigo en la empresa mucho más tiempo voy a tener que pedir un aumento o alguna mejora.

Respecto al trabajo en sí también tengo novedades. Inicialmente desarrollaba mi labor en un ambiente “informático”, pero hace cosa de un mes me cambiaron a un ambiente totalmente distinto. Ahora trabajo en unas oficinas donde estoy rodeado de chochos (quiero decir… de mujeres). Y la verdad, como ser humano se agradece la compañia femenina, aunque desde el punto de vista de la productividad no se pueda decir lo mismo.

Es más, en mi nueva asentación laboral (llámese nueva oficina) inicialmente estaba en un rincón apartado de los chochos (vaya, me he vuelto a confundir, quería decir mujeres…), y trabajaba a gusto y feliz. Todo iba bien (siempre hablando en términos de productividad) hasta que a mi jefe se le ocurrió la feliz idea de moverme de sitio y situarme al lado de las mujeres (esta vez lo he dicho bien). Aquí la cosa cambia, para empezar estoy rodeado de VARIAS mujeres, con lo cual aunque yo no dé pie a una conversación siempre pueden hablar entre ellas, distrayendo con ello al personal (usease a mí). Para colmo de males al estar trabajando cerca del resto de la gente me doy cuenta de una verdad incuestionable que ya sospechaba:  soy el que más curro de tod@s. Al menos esta vez (nada que ver con mi anterior trabajo) creo que no soy el que menos cobra, aunque eso no consuela mucho.

La verdad que hay cosas que no dejan de sorprenderme en el ámbito empresarial, por poner un ejemplo justo enfrente de mí tengo una señorita que hace de comercial/gestora, que según mi opinión su mayor valía como profesional es que está muy buena. Por lo demás no tiene nada del otro mundo, no es excesivamente inteligente y tampoco parece muy comprometida con la empresa. Cualquier comercial medio decentillo de esos que pululan por el mundo le darían mil vueltas, pero eso sí… seguro que no tienen el culo que tiene ella. Y yo me pregunto: ¿eso es suficiente para estar trabajando en una empresa?. Por supuesto el jefe se pasa horas haciendo bromitas con ella, creo que ahí puede estar la explicación. Por otro lado tampoco quiero ser mal pensado y puede que el jefe no haya encontrado a nadie mejor para que diriga su empresa, y no me refiero a alguien mejor capacitado intelectualmente, sino a alguien en el que se pueda confiar (esto último creo que escasea bastante).

Por otra parte luego están un par de chicas de labores de nivel bajo/medio, por así decirlo. Una de ellas es agradable y la verdad que me llevo bastante bien con ella, y aparte se la vé bastante profesional. La otra directamente es gilipollas la pobre (ésta es la que ocupa el nivel más bajo de la empresa), a la par que inaguantable (aquí es donde la tía buena se gana el sueldo: aguantando las subnormalidades de su compañera). Otro día hago un post de esta trabajadora porque la verdad que da para ello…

Y eso es todo; me paso el día rodeado de mujeres (quien me lo iba a decir a mí). La mala noticia es que mi productividad está bajando, y puede que mi jefe me eche a la calle dentro de un mes o dos, pero la verdad que me la suda bastante. A la par de mi productividad mi motivación también está bajando, y eso se nota. Aquí la culpa es un 40% mía y un 60% del empresario. Para empezar, eso de ver que los demás se tocan los huevos mientras yo curro sin parar siempre agobiado por los plazos de entrega no mola nada. Y si a eso le sumamos que varios de los que se tocan los huevos cobran más que tú la cosa empeora.

De todas formas intentaré mejorar mi motivación estos días. A ver si lo consigo.