Cambio de servidor
He cambiado el servidor donde estaba alojado el blog a uno más potente.
Debería ir un pelín más rápido.
He cambiado el servidor donde estaba alojado el blog a uno más potente.
Debería ir un pelín más rápido.
La verdad es que estoy hasta los huevinos de mi problema físico. Se trata de que veo mal de un ojo (un 60% tirando por lo bajo, depende mucho de quien te gradúe). Por el otro ojo veo bien, pero es una enfermedad degenerativa y nada te garantiza al 100% que no vaya a empeorar. Aún así se trata de una enfermedad que se va deteniendo con la edad, y a mis años ya debería pararse (aunque nunca se sabe).
Desde entonces me doy cuenta que hasta que sufres un problema de este tipo la gente no valora lo bien que se está sin ningún problema físico. En mi caso intento poner remedio lo mejor que puedo, utilizando las últimas técnicas (estoy operado de un ojo y mejoré bastante), probando lentillas vanguardistas, etc. El problema es que las lentillas no las tolero bien, y si las uso mucho el ojo se pone rojo y existe más riesgo de que empeore la enfermedad. Es como si a un cojo le dicen que usando muletas su cojera empeorará y es mejor que se quede en cama. Así lo que hago es intentar usarlas poco, e ir a revisión cada 10 meses para ver si mi vista empeoró (de momento no). Lo intento llevar lo mejor que puedo.
El problema es que cuando miras a la gente tú notas que no ves bien de un ojo; a veces ves mal por el ojo malo, o ves destellos, o haces de luz…, y eso mina tu autoestima (al menos la mía). Yo ya tengo problemas para socializar (siempre los tuve; esta enfermedad me surgió a los 20 años), y si encima te ponen trabas ya ni te cuento… Parece una tontería, pero no lo es.
Además tengo un pequeño estrabismo debido a que un ojo vé peor que el otro. Esto último no lo tengo muy claro (lo del estrabismo): yo creo que lo tengo… pero nunca me lo ha confirmado nadie. Es más, alguna vez que pregunté (a alguna novia que tuve), me decía que no (aunque qué me iba a decir…). Además estoy tan obsesionado con el tema del estrabismo que ya se lo veo a todo el mundo. Miro a la gente y me parece que todo el mundo tiene estrabismo, incluso gente que sé que no tiene ningún problema visual. Es cierto que casi todos tenemos pequeños estrabismos indetectables llamados forias, pero creo que lo mío es pasarse.
Y relacionando mis defectos entre sí: no hace falta que diga que el número 1 de mis obsesiones es que me empeore la enfermedad. El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) ya es bastante jodido en sí mismo, pero si encima tienes una enfermedad degenerativa de la cual nadie te puede garantizar que no vaya a empeorar en un futuro próximo, puede llegar a ser más jodido aún. El TOC se alimenta de tus miedos, y cuantos más miedos tengas peor. Para contrarestar el miedo intentas ofrecerle un razonamiento lógico que demuestre que ese hecho fatal no va a ocurrir, pero en el caso de la enfermedad degenerativa no puedes, y eso hace muy díficil eliminar ese miedo.
Es una putada pero es lo que hay. La única esperanza es que algún día salga algún tratamiento que logre curar la enfermedad, cosa que seguro pasará antes de 10 años (la oftalmología es el campo de la medicina que más rápido avanza actualmente). De todas formas me temo que aunque mi problema visual se curase de repente, mi TOC seguirá conmigo hasta que me muera.
Y ahí sigo; intentando congeniar mis problemas visuales, mi trastorno obsesivo compulsivo y mi timidez profunda con mi faceta emprendedora. Os aseguro que no es fácil.
Tengo que reconocerlo: al principio me gustaba Facebook, lo usaba a menudo e incluso llegué a tener más de 30 amigos (nada comparado con los que tiene la gente “normal”). Pero fué un espejismo, me duró unos pocos meses. Cada vez entraba menos, y cada vez me gustaba menos lo que veía. Al final opté por hacer limpieza de amigos (si se les puede llamar así), me quedé con 23 (a falta de otra limpieza) y prácticamente no lo utilizo nada. Sigo teniendo la cuenta porque como emprendedor no puedo permanecer impasible ante un servicio con 350 millones de borreg… digo de usuarios.
Y es que lo que se vé en Facebook da auténtica pena (por no decir vergüenza). El problema no es el propio servicio, ni la tecnología; el problema es la gente que es subnormal profunda. Desconozco si en otros paises se le da el mismo uso a Facebook porque no tengo ni idea, pero creo que la idiotez arraigada en el Facebook español es díficil de superar. Es más, España está a la cabeza en el uso de redes sociales: somos el segunda país europeo, solo por detrás del Reino Unido (fuente). ¿Y cómo no vamos a serlo?, si somos el país del chismorreo por excelencia. Es más, no creais que aquí usamos redes sociales medio inteligentes o que sirvan para algo (como Twitter, que puede ser utilizado para seguir micronoticias). No, aquí las redes sociales más utilizadas son, por este orden: Tuenti, Facebook y Fotolog. No usamos la red social “no-doy-palo-al-agua” porque no existe.
Facebook es la herramienta ideal para aparentar, para vacilar, para hacer creer a la gente lo que no eres. En Facebook todo el mundo es guay, tiene de 100 amigos para arriba, nunca están tristes y viajan a menudo (como puede verse en las 200 fotos que publican cuando van a alguna parte). Yo tengo conocidos que sé de primera mano que son unos auténticos cabrones, y ves su perfil de Facebook o Tuenti y oye… si parecen buena gente y todo. Una persona con 150 amigos no puede ser mala.
La gente ya no se hace fotos para verlas meses o años más tarde y tener un recuerdo del momento, las hacen solamente para ponerlas en las redes sociales. Y cuanto más feliz parezcas en la foto mejor. Pocas veces verás en Facebook fotos artísticas, todas las fotos son iguales: el tío o la tía en cuestión (con posibles acompañantes; cuantos más mejor, así se nota lo social que eres) posando con una sonrisa profident.
Pero todo esto tiene un lado bueno: hay 350 millones de borregos a los que vender. ¿Y qué se les puede vender?, obviamente libros no. Tienen que ser cosas que les sirvan para lo que más les gusta: aparentar. Productos tipo: relojes de diseño, móviles, gadgets sotisficados, etc. El valor del producto no es el valor real, sino el valor que ellos le den. Si ellos le dan valor a un trozo de mierda, se lo podrás vender.
Ahí está el negocio, en la publicidad hipersegmentada para vender productos de bajo/medio coste. Y si pueden ser productos intangibles (“aprende a perder peso online“, “agranda tu pene en 3 meses con nuestros consejos“) mucho mejor.
Hola audiencia. Voy a contar brevemente como ha sido mi experiencia en mi anterior trabajo, el cual dejé hace 3 semanas, aunque estoy pendiente de una posible reincorporación a media jornada (es algo que tengo que valorar).
Pues bien, empecé a trabajar allí hace unos 8 meses. Me contactó un viejo amigo, el cual en realidad es el dueño de la empresa, y con el que no tenía relación alguna desde hacía varios años. Ya había trabajado con él en el pasado y habíamos tenido problemas, básicamente porque él es lo que podríamos llamar un gestor (en su caso: persona sin cualificación, que no realiza trabajo alguno y lo único que hace es gestionar y llevarse la pasta). Ni siquiera es un buen comunicador o comercial; si tenemos que encasillarle en algo sería el típico empresario explotador.
Durante los 2 o 3 primeros meses yo iba feliz y contento al trabajo. Trabajé y me formé como nunca había hecho en mi vida, salía del trabajo (8 horas y media) y seguía formándome en casa, leyendo libros técnicos y aprendiendo nuevos lenguajes de programación o temas relacionados con mis funciones en la empresa (programador). A todo ésto tengo que decir que cobraba 600 € al mes. Estaba como autónomo y sin contrato de ningún tipo, con lo cual mi jefe podía echarme cuando le diese la gana y yo no tendría derecho a nada. Es más, cobraba a mes vencido; si un mes le diese por no pagarme podría vérmelas y deseármelas para cobrar. De los 600 € un 15% me los retenía el IRPF, y entre pitos y flautas me quedaban unos 500 € escasos al mes. Bastante poco para estar trabajando de programador, o al menos así lo percibo yo (cobra más a la hora un repartidor de Telepizza, con todos los respetos para los repartidores).
Pero el hecho de que mi retribución económica fuera una autentica basura no era el único problema. Al no tener contrato no tenía ninguna garantía de que yo fuera a seguir en la empresa en un futuro cercano. No ayudaba a crear un clima de confianza, me encontraba realizando códigos y más códigos de una complejidad notable y no tenía ninguna garantía de que cuando estuvieran acabados no me fuera a echar a la calle. Eso redundó en mi motivación, la cual bajó aproximadamente a los niveles de las alcantarillas. Y amigos, lo más importante para que un trabajador rinda es su motivación. No importa la formación, ni que el trabajador sea un auténtico genio, si su motivación es nula su productividad será nula. Eso lo debería saber cualquier empresario medio cualificado, pero mi jefe o no lo sabía o lo ignoraba.
Al trabajador hay que mimarlo, hay que ofrecerle confianza, hay que hacerle sentirse importante, y hay que recompensarlo si su esfuerzo y por tanto su productividad aumenta. Yo creo en los incentivos, no en los sueldos lineales de por vida. Por ejemplo, incentivos por objetivos, si un trabajador cumple los objetivos de ese mes que reciba un extra, ya sea en efectivo en la nómina, en días libres, o en lo que sea, pero que reciba un extra que le haga ver que su esfuerzo sirve para algo. Si no se motiva al trabajador de esa forma, éste terminará pensando que trabajar y esforzarse no sirve para nada: si total él va a cobrar lo mismo a fin de mes…
Bueno, pues yo en vez de tener eso tenía todo lo contrario.
Por ejemplo; trabajábamos en una oficina de unos pocos metros cuadrados, sin calefacción. Un radiador eléctrico puede costar 50 € , y el consumo al mes de tenerlo encendido 8 horas al día puede ascender a 20 o 30 €. ¿Cómo narices puede un empresario tener a sus empleados pasando frío por esa minucia?. Sólo se me ocurre una explicación: que el empresario como gestor de grupos sea un auténtico inútil. Yo me encontré programando a una temperatura constante de 15 grados, estando todo el rato sentado sin moverme, y con los pies helados. No creo que esa sea la situación óptima para desarrollar trabajos intelectuales. Eso por no hablar de las temperaturas que tenían que soportar otros empleados que trabajaban en la cadena de montaje fuera de la oficina… Al final el problema de la oficina se solucionó, y conseguí mi radiador, pero después de mes y medio y amenazar que me iba. No creo que eso sea normal. La gente de la cadena de montaje supongo que seguirá pasando frío, pero una cosa que aprendí es que cada uno mira por sus intereses (lamentablemente), hay un ambiente de “a mi me importa una mierda lo que te pase mientras no me afecte” en la empresa, que la verdad no mola nada.
Y bueno, podría seguir contando cosas como el BMW del jefe, cada dos por tres comprándose cosas para su disfrute personal (portátiles, móviles, televisiones), y luego pedirle un aumento y decir que no hay dinero, etc. Puede que fuera verdad que no hubiese dinero, pero las cosas aparte de serlo tienen que parecerlo, sino solo se consigue un clima de desconfianza absoluta que no beneficia a nadie. La confianza es la clave.
No me enrollo más. Ya seguiré contando mis andanzas otro día.
Saludos.
Acabo de leer esta noticia y no doy crédito:
Utilizan nuestras redes sin pagarnos nada
¿Pero qué narices dice este tío? (por cierto, el presidente de Telefónica). Que Google usa sus redes sin pagarles nada… lo que hay que oir. Y encima sale Miguel Sebastián (nuestro Super-Ministro de Industria) diciendo que lo apoya, ¡ay la leche!. No, si al final la solución a la crisis va a ser volver a la tarifa plana y a nuestros modems de 56K.
Ya que estamos, que cobren a todo el que monte una web en internet, yo mismo con este blog. Querido lector: si estás usando una conexión ADSL para leer ésto que sepas que estoy robando a Telefónica. Si, ya sé que mi proveedor de hosting paga a su proveedor de acceso a internet, el cual paga a su proveedor superior, y 2 o 3 proveedores más arriba pagan a Teléfonica por usar sus redes, ¡pero eso a quién le importa!.
En fin, vaya verguenza, yo ya no sé donde meterme.
Buenos días a la audiencia. El día 12 de Febrero de 2010 nace este blog.
Os estareis preguntando de qué narices va este blog; intentaré resumirlo brevemente. Tengo 30 años, soy de España, y quiero ser emprendedor. Como os imaginareis, actualmente estoy sin trabajo (no digo que soy un parado porque no tengo derecho a paro), y mi meta es montarme mi propio negocio. ¿De qué?, pues de informática, ya que es lo único que conozco (soy programador). La ídea parece estupenda, pero tengo un par de defectillos en mi personalidad que no casan muy bien con el típico emprendedor-español-chuleta.
Para empezar, soy asocial. ¿No sabes lo qué es ser asocial?, pues básicamente tener miedo a las relaciones sociales con desconocidos, miedo a hablar en público, ya sabeis… Vamos, una cualidad imprescindible para ser emprendor (tono irónico). Bien, pero eso no es todo, también tengo trastorno obsesivo compulsivo. ¿Támpoco sabes qué es eso?, ¿pero tú en que mundo vives?… El trastorno obsesivo compulsivo (también llamado TOC) son una serie de tics o manías que hacen que tu vida diaria sea un pelín parecida al infierno. Tu cerebero está maquinando constantemente cosas sin sentido que no siguen ningún racionamiento lógico, y que te obligan a hacer autenticas gilipolleces repetitivas. Pongamos un ejemplo:
- Salgo de casa.
- Cierro la puerta con llave.
- No la he cerrado bien, si no la abro y la vuelva a cerrar me dará un infarto de la que bajo en el ascensor.
- La abro y la cierro. Ya está, me voy.
- Vaya, no la he vuelto a cerrar bien, como no quiero un infarto en mi vida la abro y la vuelvo a cerrar. Me voy.
- Joder, otra vez la vuelto a cerrar mal…
Y así unas 3, 4 o 5 veces. Al final cierras la puerta y te vas, y al salir a la calle te pasa lo mismo con la puerta del portal. Como comprendereis es un auténtico coñazo. Lo peor es que la persona que sufre TOC sabe perfectamente que es una gilipollez como una casa de grande que te vaya a dar un infarto por no cerrar bien la puerta, pero le da igual. Si no cierra la puerta varias veces sufrirá un ataque de ansiedad, y como eso no le gusta en vez de luchar contra la ansiedad directamente la esquiva realizando las repeticiones o tics. Hay otros tipos de TOC, pongo el ejemplo de la puerta porque el mío es de tipo repeticiones (por ejemplo otros son de rumiaciones mentales, etc.).
Y vosotros direis: “me da que no reunes las condiciones necesarias para ser emprendedor”. Es cierto, puede que no tenga caracter comercial, puede que no sea buen comunicador, puede que esté lleno de inseguridades personales, pero tengo una cosa: talento. Soy bueno en lo que hago, lo que pasa que muchas veces (por no decir todas) en nuestro país vale más parecerlo que serlo. Así nos va.
Bueno, creo que por hoy ya está bien de escribir. Voy a ponerme a trabajar para ver si consigo ser un emprendedor de provecho en la España en la que vivimos. Otro día sigo desarrollando mis andanzas y mi vida.
Comentarios