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Película: La Red Social

Miércoles, 23 de febrero de 2011 Sin comentarios

Lo primero pedir disculpas por no actualizar el blog, hoy hace exactamente un mes del último post y no quería dejar pasar la barrera psicológica de los 30 días sin escribir.

El otro día estuve viendo la película “La Red Social” (trata sobre la historia de Facebook). La recomiendo totalmente, sobre todo si eres emprendedor de una “puntocom“. Es muy motivador ver como la red social más grande del mundo fue surgiendo de la nada hasta lo que es hoy en día. Además rompe unos cuantos mitos de lo que se supone que tiene ser un emprendedor.

Para empezar el protagonista (Mark zuckerberg, creador de Facebook) es una persona con nulo carácter comercial (al menos en la película), poco hablador y algo asocial. Aún así eso no le impide ser el verdadero cerebro de su empresa, el motor que lo mueve todo y sin el que sería imposible triunfar. En cambio hay otros protagonistas que son total prescindibles, en especial su socio (director financiero: o sea el que puso la pasta). Desde mi punto de vista es el típico inútil que se aprovecha del talento de otros; prácticamente no hace nada aparte de dar ánimos. Ser un bastón en el que apoyarse en los momentos de debilidad es importante, pero tanto como para llevarse el 35% de los beneficios por hacer de animador empresarial me parece un poco excesivo.

Cambiando de tema, mi situación laboral creo que está a punto de dar un giro. Como los seguidores de este blog sabréis actualmente trabajo para una empresa por cuenta ajena, en la cual estoy muy contento si no fuera por lo de siempre: el sueldo. A mediados del mes que viene voy a pedir un aumento, no sé si conseguiré mi objetivo pero al menos voy a intentarlo. En caso de que no vea aumentar mi retribución (la cual por cierto está muy por debajo de mi productividad), llegaré a un acuerdo para terminar las tareas pendientes y me marcharé de la empresa. No me gusta dejar a la gente tirada y no lo haré, sobre todo porque me han tratado bastante bien, todo hay que decirlo.

Una cosa la tengo clara, en el caso de que no consiga el aumento los planes son los siguientes: emprender durante los próximos 12 meses. Ya he hablado con mi ex-jefe, del cual no guardo buen recuerdo en la relación jefe-empleado, pero confío en que como socio las cosas sean diferentes. Hemos llegado a un acuerdo e iremos casi a partes iguales. Y aquí es donde enlaza la historia con la película, ¿recordais al inútil del director financiero del que os hablé antes y que no hacia nada?, lo vais pillando, ¿no?… Él (mi ex-jefe y futuro socio) se encargará de poner financiación si fuese necesaria (mínima por otra parte), y de la labor comercial (también mínima, por lo menos de momento).

La idea es crear una puntocom (ya tenemos varias ideas), ganas y conocimientos por lo menos no van a faltar. Si no conseguimos resultados evidentes durante los próximos 12 meses renunciaré y me pondré a buscar empleo. La cosa está muy mal pero no creo que tenga problemas en encontrarlo, máxime si presento los proyectos de esos meses como carta de presentación. En caso de no conseguir el objetivo (no me gusta la palabra fracaso) no será tiempo perdido ni mucho menos, ya que aprenderé muchas cosas por el cámino (formación técnica) y me servirá para ponerlo en el currículum.

En fin, a ver como avanzan los acontecimientos. Igual consigo el aumento y al final todo se queda en nada, estoy por pedir más de la cuenta no vaya a ser que me lo den… :-P .

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Al borde del colapso en el trabajo

Lunes, 6 de diciembre de 2010 Sin comentarios

En la última semana han ocurrido bastantes cosas (en lo que concierne a mi vida se entiende). Intentaré resumirlas para no escribir un tocho-post.

En el trabajo la cosa iba bastante mal. El ambiente laboral se había vuelto (productivamente hablando) una puta mierda. Lo siento por la grosería, pero es la forma que mejor define la situación. Allí es imposible hacer nada que intelectualmente requiera un mínimo esfuerzo, a no ser que tengas una capacidad de abstracción brutal (cualidad que yo no poseo). No sé muy bien como definir aquello, es una mezcla entre el caos y una verdulería. Ya me jode bastante el tema de que la persona que tengo al lado no haga prácticamente nada y cobre más que yo, pero es que encima no da callada. Para colmo cada hora más o menos viene ‘la conserje’ (chica de puesto menor cualificado dentro de la empresa) a unirse a la fiesta con comentarios profundísimos del estilo: “cari… viste que chico más guapo acaba de salir?, creo que me he enamorado…“.

Aquello me superaba y mi productividad había bajado en picado. Solo podía haber dos motivos para haber llegado a esa situación: o el ambiente laboral era pésimo en términos de productividad, o yo me había vuelto gilipollas de un día para otro. Descartado lo segundo, estuve meditando sobre el tema y decidí que hablaría con mi jefe en un futuro próximo (a ser posible la semana que viene). Voy a pedirle un traslado dentro de la oficina, alegando que mi lugar actual no es el más indicado para el desarrollo de mi actividad (cosa que es verdad). Voy a parecer un asocial, y es muy posible que mis compañeras no se lo tomen bien, pero joder… algo habrá que hacer. A todo esto la culpa es de mi jefe, ¿a quien se le ocurre poner a alguien cuyo trabajo es intelectual al lado de personas cuyo trabajo es social/comercial (usease, hablar)?. Es como poner al ingeniero que diseña los motores codo con codo con la oficinista que se pasa todo el  día hablando por teléfono, es mezclar churros con merinas.

Para ir abriendo camino ya se lo comuniqué a mi compañera el hecho de que iba a pedir el traslado. Oye… mano de santo, al día siguiente creo que fué su día más productivo desde que yo estoy allí. Y me da que se lo comunicó también al resto de trabajadoras porque todas trabajaron sin cesar, incluso la conserje dejó de hacer sus visitas rutinarias para comentar la última tonteria de turno. Supongo que se picaron en su amor propio (cosa que no me extraña). En fin, espero que la semana que viene yo vuelva a estar en mi apartado puesto y pueda trabajar a gusto, que a fin de cuentas es de lo que se trata. Para charlar ya están el resto de 16 horas que tiene el día.

Y poco más… El tema del enamoramiento repentino de mi compañera de trabajo ya está superado; mis hormonas se han vuelto a estabilizar y todo ha vuelto a la calma. Pasó el peligro y no volverá.

Me queda pendiente un tema sobre mi lado emprendedor. Me ha llegado una posible opción de emprender, aunque en realidad me temo que es lo de siempre: haz tú todo el trabajo que eres quien tiene el talento (o lo que es lo mismo: el producto), que ya me encargo yo de gestionarlo a cambio de casi todos los beneficios. Lo lleva claro.

Pero aún así la propuesta ha servido para darme cuenta de varias cosas:

- La primera es que la idea en la que se basa el proyecto es la misma que yo había tenido hace meses, lo cual quiere decir que la idea es buena.

- Aparte de ser buena se vende bien (cosa que yo ya intuía casi al 100%), porque dicho personaje viene del sector y lo sabe.

- Ha servido para despertarme el gusanillo emprendedor, que ya tenía algo apagado después de varios meses de trabajo por cuenta ajena.

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No tengo tiempo para nada…

Domingo, 8 de agosto de 2010 3 comentarios

No tengo tiempo para nadaHoy domingo aquí me encuentro; en mi casa escribiendo tranquilamente en el blog.

Es la primera vez en los últimos 15 días que tengo unas horas de tranquilidad, y vaya si se agradecen. Desde que empecé a trabajar hace un mes y medio el horario me está rompiendo por la mitad. Trabajo 8 horas (4 por la mañana y 4 por la tarde), con 2 horas partidas por el medio para comer. Desde mi punto de vista es el mejor horario que hay para un programador informático, ya que tienes 2 horas para desconectar y volver con aires renovados despues de comer. Pero eso es desde el punto de vista de la productividad, nada que ver si lo miras desde el punto de vista personal.

Mi vida durante la semana se reduce a: me levanto con el tiempo justo, desayuno, voy a trabajar, vuelvo a casa para comer, aquí tengo 1 hora libre que no da tiempo a invertir en nada productivo, vuelvo al trabajo, salgo del trabajo, me voy al gimnasio 1 hora y media, me voy para casa, ceno y me acuesto. No me queda tiempo para prácticamente nada. Vale que la decisión de ir al gimnasio es personal, y que podría optar por no ir, pero estamos en lo de siempre: para poder hacer algo tengo que dejar de hacer otro algo. Eso no creo que sea solución. La solución desde mi punto de vista es muy simple, hay 2 opciones: o desistes y aceptas que nunca tendrás tiempo para hacer todoas las cosas que te gustaría, o haces algo para trabajar menos horas al día.

Estos días llevo dándole vueltas al coco sobre lanzarme e intentar una aventura como emprendedor (pero lanzarme en serio), y la verdad: solo le veo ventajas. Creo que en este país falta espíritu emprendedor por todas partes. Pongo por ejemplo mi caso: tengo 30 años y actualmente trabajo 8 horas al día para ganar algo menos de 1000 € al mes. Para colmo no es un trabajo estable, mañana dejaré este trabajo por finalización de obra y tendré que volver a buscarme la vida. Pero aún así, suponiendo que encontrase un trabajo estable, si estuviese trabajando 15 años en ese supuesta empresa: ¿hay alguna posibilidad de que algún día llegase a cobrar 4000 €?. Y digo más: ¿hay alguna posibilidad de que algún día llegase a cobrar 4000 € trabajando 4 horas al día?, ¿o incluso no trabajando nada?. No lo creo, al menos trabajando por cuenta ajena, pero como emprendedor y montando tu propia empresa esa posibilidad sí es real.

Entonces, si montando tu propia empresa existe la posibilidad, por mínima que sea, de vivir infinitamente mejor que trabajando toda tu vida por cuenta ajena: ¿por qué solo un porcentaje muy pequeño de la población lo intenta?. ¿No merece la pena intentarlo, aunque sea solamente una vez?. Yo lo tengo claro, y más en mi caso en el que intentarlo no supone prácticamente inversión de capital (monetaria), solamente necesito tiempo y una inversión mínima. Tengo las herramientas (conocimiento), creo en mí y por lo tanto creo en mi producto.

El único inconveniente es que mi faceta comercial flaquea, pero una cosa está clara: si yo necesito un comercial doy una patada y salen 200 comerciales que podrían hacer el trabajo perfectamente, en cambio si un comercial necesita un programador informático como yo da una patada y no sale ni uno. Por lo tanto no hay que complicarse, lo tengo que hacer es lanzar mi producto e intentar venderlo, y si llega el momento en el que vea que necesito un comercial contrato uno y punto.

Ese es mi punto de vista. Si después de haber hecho todo esto fracaso, será el momento de resignarme, aceptar que me pasaré toda la vida trabajando para ganar una miseria, y que no tendré tiempo para prácticamente nada. Pero lo aceptaré después de haberlo intentado al menos una vez, y no antes.

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Vuelo solo

Jueves, 13 de mayo de 2010 Sin comentarios

Se acabó: hoy he dejado mi empleo (si se le podía llamar así, le pegaba más el nombre de obra social).

Después de 1 año entero aguantando calamidades por fin me he dedicido y he roto relaciones laborales con (ya) mi ex-jefe. No podía seguir yendo a trabajar por esa auténtica miseria que cobraba. Especificaciones:

  • Sueldo de 2 € la hora, sin contar la retención del 15% del IRPF que ahora me van a devolver en la declaración de la renta (espero).
  • Incluyendo ese 15% (que tardo un año entero en cobrar) me quedaba un sueldo de 2.78 € la hora (trabajaba 20 horas a la semana).
  • Cotización mínima a la seguridad social en régimen de trabajador autónomo.
  • Limpio al mes me quedaban menos de 180 € (sin incluir ese 15%, si lo cuento me quedaban unos 240 €).
  • Sin contrato.
  • Sin vacaciones (tuve una semana en el año que estuve).
  • Sin indemnización por despido.
  • Sin pagas extra.
  • Sin derecho a paro.
  • Horario horrible que partía el día en dos (iba en mitad de la tarde).
  • Pasando penurias como un frío de la leche en invierno.

Todo eso trabajando como programador informático, no estaba limpiando ni nada, era un trabajo cualificado. Es más, creo que va a tener que cancelar proyectos porque dudo muchísimo que encuentre a nadie que me sustituya (por lo menos pagando esa porquería).

Y esa es la situación, ahora toca volver a echar currículums a punta pala y a intentar avanzar como emprendedor. Ya os iré contando mis avances (que espero que los haya), proyectos no me faltan.

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¿Donde está mi contrato?

Miércoles, 10 de marzo de 2010 Sin comentarios

Esto es la historia de nunca acabar.

Hace poco me he reincorporado a mi antiguo trabajo, después de una larga conversación con mi jefe en la que me prometió que me haría un contrato de prestación de servicios (soy autónomo). Ahora solo voy a media jornada (4 horas al día), cuando antes iba a jornada completa (8 horas para trabajar + media hora para comer = 8 horas y media en el curro). Empecé el día 23 y sigo esperando el susodicho contrato. En principio iba a ser de un día para otro (según mi jefe), luego para el lunes, y ahora ya ni lo menciona. Yo me pregunto: ¿cómo se puede ser tan inútil?.

Supongo que todo era mentira, y que me lo dijo solamente para que trabajara unos días más hasta que me diera cuenta del engaño, al más puro estilo Zapatero con la crisis: voy contando milongas para salir del paso. Pero joder, eso no es serio… Al final pasará lo de siempre: yo quedaré hasta el culo de sus mamarrachadas, le recordaré lo del contrato 4 o 5 veces, mi motivación bajará y me dedicaré a ir al curro a no hacer nada hasta que me eche. Ni siquiera hace bien lo de mentir, porque con que me dijera de vez en cuando: “estoy mirando lo del contrato, pronto lo tendrás”, sería suficiente para ir tirando y al menos su credibilidad caería menos en picado.

En fin, la gente nunca cambiará. Cuando uno es una mezcla de inútil y embustero siempre lo será. Y mientras tanto los subnormales como yo creyéndonos sus patrañas.

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Cómo un defecto físico puede minar tu autoestima

Martes, 2 de marzo de 2010 1 comentario

La verdad es que estoy hasta los huevinos de mi problema físico. Se trata de que veo mal de un ojo (un 60% tirando por lo bajo, depende mucho de quien te gradúe). Por el otro ojo veo bien, pero es una enfermedad degenerativa y nada te garantiza al 100% que no vaya a empeorar. Aún así se trata de una enfermedad que se va deteniendo con la edad, y a mis años ya debería pararse (aunque nunca se sabe).

Desde entonces me doy cuenta que hasta que sufres un problema de este tipo la gente no valora lo bien que se está sin ningún problema físico. En mi caso intento poner remedio lo mejor que puedo, utilizando las últimas técnicas (estoy operado de un ojo y mejoré bastante), probando lentillas vanguardistas, etc. El problema es que las lentillas no las tolero bien, y si las uso mucho el ojo se pone rojo y existe más riesgo de que empeore la enfermedad. Es como si a un cojo le dicen que usando muletas su cojera empeorará y es mejor que se quede en cama. Así lo que hago es intentar usarlas poco, e ir a revisión cada 10 meses para ver si mi vista empeoró (de momento no). Lo intento llevar lo mejor que puedo.

El problema es que cuando miras a la gente tú notas que no ves bien de un ojo; a veces ves mal por el ojo malo, o ves destellos, o haces de luz…, y eso mina tu autoestima (al menos la mía). Yo ya tengo problemas para socializar (siempre los tuve; esta enfermedad me surgió a los 20 años), y si encima te ponen trabas ya ni te cuento… Parece una tontería, pero no lo es.

Además tengo un pequeño estrabismo debido a que un ojo vé peor que el otro. Esto último no lo tengo muy claro (lo del estrabismo): yo creo que lo tengo… pero nunca me lo ha confirmado nadie. Es más, alguna vez que pregunté (a alguna novia que tuve), me decía que no (aunque qué me iba a decir…). Además estoy tan obsesionado con el tema del estrabismo que ya se lo veo a todo el mundo. Miro a la gente y me parece que todo el mundo tiene estrabismo, incluso gente que sé que no tiene ningún problema visual. Es cierto que casi todos tenemos pequeños estrabismos indetectables llamados forias, pero creo que lo mío es pasarse.

Y relacionando mis defectos entre sí: no hace falta que diga que el número 1 de mis obsesiones es que me empeore la enfermedad. El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) ya es bastante jodido en sí mismo, pero si encima tienes una enfermedad degenerativa de la cual nadie te puede garantizar que no vaya a empeorar en un futuro próximo, puede llegar a ser más jodido aún. El TOC se alimenta de tus miedos, y cuantos más miedos tengas peor. Para contrarestar el miedo intentas ofrecerle un razonamiento lógico que demuestre que ese hecho fatal no va a ocurrir, pero en el caso de la enfermedad degenerativa no puedes, y eso hace muy díficil eliminar ese miedo.

Es una putada pero es lo que hay. La única esperanza es que algún día salga algún tratamiento que logre curar la enfermedad, cosa que seguro pasará antes de 10 años (la oftalmología es el campo de la medicina que más rápido avanza actualmente). De todas formas me temo que aunque mi problema visual se curase de repente, mi TOC seguirá conmigo hasta que me muera.

Y ahí sigo; intentando congeniar mis problemas visuales, mi trastorno obsesivo compulsivo y mi timidez profunda con mi faceta emprendedora. Os aseguro que no es fácil.

Facebook : 350.000.000 Usuarios = 350.000.000 Borregos

Jueves, 25 de febrero de 2010 Sin comentarios

Tengo que reconocerlo: al principio me gustaba Facebook, lo usaba a menudo e incluso llegué a tener más de 30 amigos (nada comparado con los que tiene la gente “normal”). Pero fué un espejismo, me duró unos pocos meses. Cada vez entraba menos, y cada vez me gustaba menos lo que veía. Al final opté por hacer limpieza de amigos (si se les puede llamar así), me quedé con 23 (a falta de otra limpieza) y prácticamente no lo utilizo nada. Sigo teniendo la cuenta porque como emprendedor no puedo permanecer impasible ante un servicio con 350 millones de borreg… digo de usuarios.

Y es que lo que se vé en Facebook da auténtica pena (por no decir vergüenza). El problema no es el propio servicio, ni la tecnología; el problema es la gente que es subnormal profunda. Desconozco si en otros paises se le da el mismo uso a Facebook porque no tengo ni idea, pero creo que la idiotez arraigada en el Facebook español es díficil de superar. Es más, España está a la cabeza en el uso de redes sociales: somos el segunda país europeo, solo por detrás del Reino Unido (fuente). ¿Y cómo no vamos a serlo?, si somos el país del chismorreo por excelencia. Es más, no creais que aquí usamos redes sociales medio inteligentes o que sirvan para algo (como Twitter, que puede ser utilizado para seguir micronoticias). No, aquí las redes sociales más utilizadas son, por este orden: Tuenti, Facebook y Fotolog. No usamos la red social “no-doy-palo-al-agua” porque no existe.

Facebook es la herramienta ideal para aparentar, para vacilar, para hacer creer a la gente lo que no eres. En Facebook todo el mundo es guay, tiene de 100 amigos para arriba, nunca están tristes y viajan a menudo (como puede verse en las 200 fotos que publican cuando van a alguna parte). Yo tengo conocidos que sé de primera mano que son unos auténticos cabrones, y ves su perfil de Facebook o Tuenti y oye… si parecen buena gente y todo. Una persona con 150 amigos no puede ser mala.

La gente ya no se hace fotos para verlas meses o años más tarde y tener un recuerdo del momento, las hacen solamente para ponerlas en las redes sociales. Y cuanto más feliz parezcas en la foto mejor. Pocas veces verás en Facebook fotos artísticas, todas las fotos son iguales: el tío o la tía en cuestión (con posibles acompañantes; cuantos más mejor, así se nota lo social que eres) posando con una sonrisa profident.

Pero todo esto tiene un lado bueno: hay 350 millones de borregos a los que vender. ¿Y qué se les puede vender?, obviamente libros no. Tienen que ser cosas que les sirvan para lo que más les gusta: aparentar. Productos tipo: relojes de diseño, móviles, gadgets sotisficados, etc. El valor del producto no es el valor real, sino el valor que ellos le den. Si ellos le dan valor a un trozo de mierda, se lo podrás vender.

Ahí está el negocio, en la publicidad hipersegmentada para vender productos de bajo/medio coste. Y si pueden ser productos intangibles (“aprende a perder peso online“, “agranda tu pene en 3 meses con nuestros consejos“) mucho mejor.

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¿Para ser comercial hay que ser idiota?

Martes, 23 de febrero de 2010 10 comentarios

Desde hace unos meses hay una duda que me atormenta, quiero mejorar mi lado comercial pero no sé si seré capaz de conseguirlo. Todos los libros dicen que uno no nace comercial, sino que se puede ir formando y mejorando esa faceta, independientemente de como sea su personalidad. Yo no lo tengo tan claro. En mi caso mi faceta comercial es nula. Puede que si me esforzase pudiese conseguirlo, creo que soy buen narrador y puedo convencer a la gente con argumentos. Lo que me preocupa son los pequeños detalles que todo buen comercial lleva incorporados de serie.

Por ejemplo, prácticamente todos los comerciales son falsos. Me hace mucha gracia como enfocan este tema varios libros sobre técnicas de venta que he leido: “no es mentir, es orientar la venta“, y gilipolleces por el estilo. Vamos a ver, los comerciales mienten, puede que no todos, pero casi todos… y también son falsos. El mero hecho de saludar a un cliente con una sonrisa en la boca, y haciendo parecer que el cliente es la mejor persona del mundo ya es algo muy dificil de alcanzar para mí. Si una persona me cae mal (el 95% de la gente), no puedo disimular… se me nota en la cara. Y con una cara de “me caes como una patada en el culo” la venta puede tornarse ciertamente complicada.

Por otra parte, yo tengo la teoría de que un alto número de comerciales tienen alguna tara mental. Si los miras detenidamente todos parecen carecer de algo: el sentido del ridículo. Y si los miras más detenidamente te das cuenta de algo más: parecen idiotas. Y si no son idiotas: ¿porque no han emprendido su propia carrera empresarial, en vez de estar yendo de una empresa a la otra?. Lo tienen todo para el triunfar en el mundo emprendedor: ambición, ilusión, talento, caracter comercial… Bueno, en realidad puede que solo tengan esto último; tienen caracter comercial pero son poco listos. Yo mismo he conocido a un comercial que tenía una minusvalía mental del 33%, y era buen comercial. Era tonto, sí, pero vendía.

Ese tipo de vendedores es lo que se llama en el argot comercial: “el crack“. O lo que es lo mismo, uno que solo realiza ventas rápidas, que se cierran en 5 minutos, ventas impulsivas. Si la venta se estira más de la cuenta, empieza a salir a la luz la estupidez “del crack“, y la venta no se cerrará. La mayoría de comerciales que me encuentro son de ese tipo: con buena presencia y comunicadores, pero solo fachada. Debajo de ese disfraz de persona culta se esconde un auténtico borrego.

Por eso un comercial tipo “crack” nunca montará su propio negocio, ¿para vender qué?. Si tuviese que realizar su propio producto su cerebro reventaría. Solo sirve para vender; no es como un fontanero, un pintor o un eletricista que aparte de venderse tiene que realizar una tarea (llámese producto o servicio). Los “cracks” (o consultores, como a ellos les gusta llamarse) solo sirven para vender, y mal.

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