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El empresario paleto

Jueves, 22 de diciembre de 2011 Sin comentarios

Hace poco tuve ocasión de constatar algo que pensaba desde hacía tiempo: el jefe de mi ex-jefe (el dueño supremo de la empresa donde trabajaba) es un paleto. Os resumo un poco la situación y las causas por las que salí de la empresa hace unos meses.

Yo llevaba casi un año trabajando allí, no cobraba ningun maravilla pero bueno… con la que está cayendo tampoco era una mierda suprema: era mileurista. Aún así, a mí (como a muchos otros supongo) no me parecía suficiente, más que nada porque en el 90% de las empresas del sector el sueldo es mayor (en ocasiones mucho mayor). Es más, había hecho una entrevista de trabajo en otra empresa y querían que empezara de inmediato. El sueldo empezaba siendo un 20% mayor, e iba subiendo gradualmente hasta alcanzar un 50% al cabo de un año. Es decir, en ese otro trabajo (que rechacé) cobraría un 50% más de lo que cobraba por aquel entonces.

Con todo eso presente hablé con mi superior (subordinado del dueño supremo), y le propuse un aumento de sueldo del 20%. Le conté lo de la otra empresa, aunque no sé si se lo creyó o pensó que me estaba marcando un farol. Hacía unos meses me habían subido el sueldo un 10% (a iniciativa de la empresa), o sea que en caso de concederse sería el segundo aumento en un año. La respuesta inmediata de mi superior fue que no era posible. No sé si fue una decisión suya o que ya tenía órdenes de no aceptar más aumentos bajo ningún concepto. El caso es que yo entonces dije que en unos meses me marcharía (para no dejarlos tirados con unas tareas que estaban pendientes), y cuando llegó el momento me fui.

Desde entonces seguimos realizando algún trabajo esporádico a modo de colaboración; yo me saco algo de dinero mientras sigo con mis proyectos y ellos sacan provecho de mi trabajo. Intento que sean tareas muy breves porque no quiero seguir dedicando horas a esos menesteres, sino concentrar todo mi esfuerzo en proyectos propios.

Y llegó el día en que conocí al dueño supremo de la empresa (el propietario), el cual me dejó bastante impactado. No tiene estudios a excepción del bachiller y gobierna a golpe de improvisación, algo así como Zapatero con la crisis enonómica. Le ha tocado la empresa a través de una herencia, ya que es una empresa familiar que levantó su padre y que él se está encargando de hundir. Desde hace un par de años la empresa tiene pérdidas, aunque supongo que parte de la culpa la tendrá la famosa crisis. Aún así no me inspiró confianza: no me pareció un buen gestor.

Todo esto viene para explicar lo mal que se pueden hacer las cosas. Se supone que cuando me fui iban a buscarme un sustituto, de esto hace ya varios meses y siguen buscándolo. Como no lo encuentran (ni lo encontrarán seguramente) a un salario asumible para ellos, han decidido que AHORA sí me dan el aumento de sueldo. Me han propuesto volver a la empresa con mejores condiciones, no solo salariales sino también en horarios, lugar de trabajo, etc. Es decir, han pasado de negar un aumento de sueldo del 20% (pasar de mileurista a mileurisa y un poco más) a ofrecer un aumento mayor, ¿se puede ser peor previsor?.

Por mi parte les he dicho que lo iba a pensar, aunque ya lo había decidido sobre la marcha: voy a rechazar la oferta. Primero porque esa forma de actuar en una empresa no me convence, cambian de criterio según sopla el viento. Y segundo (lo más importante) porque hasta que no termine varios proyectos propios no voy a volver al mercado laboral. Ya tengo el gusanillo emprendedor metido en el cuerpo y eso no hay sueldo que lo quite, si no lo hago ahora me arrepentiré toda la vida.

A mi anterior empresa le deseo lo mejor (no por el dueño precisamente, sino por sus empleados),  y suerte en la contratación de mi sustituto (la necesitará).

PD: Quiero precisar que aunque el jefe supremo me pareciera un paleto, no fue así mi jefe directo, el cual me pareció una persona y un gestor sobradamente competente.

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Mi experiencia diaria como emprendedor

Lunes, 12 de septiembre de 2011 Sin comentarios

Bueno, ya tocaba escribir una entrada desde el trabajo…

La verdad que hoy no me apetece trabajar más, llevo ya 7 horas y media y todavía me queda otra hora y media más (me paso una media de 9 horas diarias en la oficina). Además hoy hace un calor horrible… con lo cual por supuesto estoy más solo que la una (es un edificio que alberga varias oficinas, pero con este calor la gente debe estar en la playa).

Mi día a día como emprendedor de momento es un poco coñazo, para qué vamos a engañarnos… Todavía no me puse en serio con los proyectos, me paso los días desde hace una semana realizando cosas no muy excitantes como montar la web con la imagen de la empresa. No es algo que me apasione. Hasta entonces estuve enfrascado con un proyecto de un cliente que termine hace pocos días, ¡por fin soy libre!. Me ha salido otro proyecto pero he pedido tal cantidad de dinero que espero que el cliente me diga que no, estoy harto de hacer trabajos por debajo del precio de mercado, ¡eso se acabó!.

A partir de ahora si alguien quiere contratar los servicios de mi empresa tendrá que pagar lo que es justo (según el mercado, que es el que manda), y si no quieres… pues que te den por culo. Me he cansado de empresarios ratas que quieren obtener un chollo en cada trabajo, siempre intentando pagar un 50% del precio real del servicio. Ni hablar.

Por otra parte, la pregunta que todo emprendedor debería hacerse durante sus primeros días de servicio es: ¿estoy aprendiendo algo?. En mi caso sí, pero son sobre todo cosas técnicas que no tienen mucho que ver con ser emprendedor y sí con ser técnico. Por poner un ejemplo: el típico fontanero que aprende a instalar un nuevo tipo de tubería, ¿eso es aprender algo como emprendedor?, yo pienso que sí pero si le preguntas a la marabunta de comerciales emprendedores en España te dirán que no.

De todas formas (ya lo he explicado alguna vez), mis aspiraciones no son trabajar para clientes, sino montar un startup tecnológica. Para que la gente lo entienda: un facebook. Aquí cuando se lo comentas a los emprendedores con los que suelo toparme normalmente me dicen que estoy loco, más que nada porque no conocen ese modelo de negocio: “¿montar qué?, ¿pero qué producto vas a vender?”.

Si no les hablas de productos, de proveedores y de comerciales son incapaces siquiera de imaginárselo. Hace poco tuve ocasión de realizar un plan de viabilidad con una herramienta de software diseñada a tal efecto y me daba la risa, todo era: “vas a vender 100 productos al mes, con un coste de 50 € = 5000 € de ganancia“. En España todo lo que se sale de lo habitual a la gente le parece una locura, ¿así como coño vamos a innovar nada?.

Recuerdo cuando le planteé la idea a un conocido, me respondió: “mira, ya no tengo edad para andar haciendo experimentos”.

No te preocupes, ya tendrás tiempo cuando te quedes en el paro.

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Mis primeros días como emprendedor

Sábado, 20 de agosto de 2011 Sin comentarios

Llevo poco más de 2 semanas como emprendedor, y voy a contar mis primeras impresiones.

De momento decir que emprendedor, emprendedor… todavía no soy.

Soy trabajador autónomo (eso sí), pero sigo haciendo trabajos para mi anterior jefe, así que se puede decir que hago lo mismo pero desde mi propia oficina. Esto se prolongará más o menos una semana, que será cuando acabe los trabajos pendientes y pueda por fin dedicar mi tiempo a buscarme la vida como emprendedor. Hasta entonces lo que haré es trabajar más horas (9 o 10 al día) para ganar lo mismo, como veis todo un chollo…

Contaros que tengo una oficina compartida con otros emprendedores nóveles, a modo de coworking. Sale mucho más barato que una oficina propia, y para lo que yo necesito me sirve. Más adelante cuando ya no sea yo solo (contrataré a una persona), me mudaré a una pequeña oficina propia. De momento soy el único que no tiene nombre comercial puesto en la puerta (tengo que pensarme uno). Lo más seguro que me anuncie como freelance, aunque es muy probable que no me dedique a ello.

Algo que me ha llamado la atención es que la gente suele relacionar trabajador autónomo con “hago chapuzillas por encargo”. En cuanto varios conocidos míos se enteraron de que me había hecho autónomo ya me estaban buscando “chollos”. Lo mismo con el resto de emprendedores con los que hablo: “¿ya tienes algún trabajillo de algún cliente?”. Pero vamos a ver, ¿es que uno no puede hacerse autónomo para trabajar para uno mismo?. Si quisiera trabajar para otros: ¿para qué narices me haría falta hacerme autónomo?, entro a trabajar en cualquier empresa y trabajo para mi jefe, que así de paso solo tengo que aguantar a un gilipollas (mi jefe) en vez de a decenas de posibles gilipollas (clientes).

Lo que me temo que ocurre es que relacionan emprendedor con autoempleo. El claro ejemplo es la típica tienda de la esquina, en la que un supuesto emprendedor se dedica a trabajar horas y horas como un poseso, sin añadir más valor que lo amable que sea con el cliente. Eso desde mi punto de vista no es emprender, ¿qué diferencia habría si el que trabaja en la tienda en vez del dueño es un empleado?: ninguna. ¿Qué motiva a una persona a trabajar horas y horas para sí mismo en vez de hacer exactamente lo mismo para otra persona?: pensar que va a ganar más dinero.

En mi caso tengo claro que no quiero un autoempleo, lo que quiero es desarrollar proyectos. Quiero trabajar para mí, y si algún día los proyectos son rentables, perfecto. Y si no lo son, pues al menos lo habré intentado y habré aprendido muchas cosas en el camino. Pero proyectos propios, y sobre todo diferentes, no limitarme a hacer lo que antes hacía por cuenta ajena pero ahora por cuenta propia. Desde mi punto de vista eso no es emprender.

Sobre los emprendedores que conozco, de todos los que he visto solo un proyecto me parece rentable a corto plazo (a medio plazo, no). Los demás… hay de todo. Me imagino que antes de la crisis cualquier patán tenía éxito, porque había dinero a raudales y la gente compraba cualquier cosa, pero ahora sucede justo lo contrario. Veo muy poco movimiento, demasiado poco si queremos que los emprendedores saquen a España de la crisis.

Yo por mi parte ni me planteo rentabilizar mis proyectos con el dinero de los españoles, o me internacionalizo o no tendré éxito. Aquí  no tenemos ni pa pipas.

La revolución de los técnicos

Lunes, 18 de julio de 2011 1 comentario

Cada vez tengo más claro que estaba confundido respecto a lo que tiene que ser un emprendedor. Se me había metido (o mejor dicho, me habían metido) en la cabeza que un emprendedor tiene que por encima de todo saber vender, lo cual es falso.

En España la sociedad asocia emprendedor con vendedor, por lo general alguien que vende su propio trabajo (auto-empleo). Somos incapaces de vislumbrar a un emprendedor en alguien que no puede (o no sabe) dar una charla, o vender un producto a un público objetivo. Ese es uno de los motivos por los que en España los emprendedores no triunfan (o al menos no lo hacen a nivel global).

Bernardo Hernández, director de productos emergentes de Google, lo explica muy bien en esta entrevista: “Un emprendedor debe ser técnico y pensar a lo grande“. Según dice en la misma, el problema de los emprendedores españoles es que no son técnicos: más claro agua. Mientras en Estados Unidos la mayoría de los emprendedores son ingenieros, aquí son comerciales o abogados. En España el típico emprendedor es el que hoy está vendiendo zapatos y mañana está vendiendo limones. Eso no es un emprendedor, sino un vendedor.

Hace falta que los técnicos, los ingenieros, los programadores, se pongan a emprender. Sobran comerciales-jefes cuyo único talento es “La Gestión“, y saber vender un producto (el que sea). El que tiene que tener el protagonismo y llevar la batuta es el técnico. El que tiene que ser empleado, y no jefe, es el comercial. Aquí sucede justo lo contrario. Nos han metido en la cabeza que el técnico es el escalafón más bajo, quedando la facultad de montar empresas a los charlatanes y encantadores de serpientes.

Así nos va.

Buscando Oficina

Sábado, 18 de junio de 2011 2 comentarios

Ya lo tengo decidido casi al 99%, voy a lanzarme a la aventura sin socio ni ostias.

No es porque no quiera, es porque no tengo más remedio. He buscado y no he encontrado un socio que me convenciera, lo único que he visto han sido 2 cosas: o gente que tenía menos espíritu emprendedor que yo (es decir, nada), o gente que quería aprovecharse del proyecto casi sin trabajar ni poner un euro. Ante este panorama he decidido coger el toro por los cuernos y lanzarme a la aventura.

El mayor problema se ve a simple vista: si no voy a contar con un socio capaz de hacer las tareas para las que yo no estoy capacitado (que básicamente son labores comerciales y diseño gráfico), tendré que contratar/subcontratar a alguien que lo haga. Esto es un problema puesto que tendré que gastar mi capital, pero lo asumo. Como dicen por aquí: el que quiera peces que se moje el culo.

La cuestión de la labor comercial no es tan sencilla, puesto que no serán trabajos puntuales sino una labor más o menos continuada. Para esto voy a intentar contar con gente cercana (familiares o amigos), ¿quien no tiene un amigo comercial/administrativo en paro con la que está cayendo?. En mi caso ya cuento con una persona que creo que está capacitada de sobra, más que los posibles socios que me había planteado. El problema es el sueldo, pero en fin, volvemos a lo mismo, habrá que rascarse el bolsillo y pagarle unos meses aunque sea a costa de no ganar nada, hasta que el negocio empiece a dar beneficios. Si son más de 2 o 3 meses la cosa se complicará.

Al no contar con un socio también hay otro problema: el lugar del trabajo. Al principio podría trabajar desde casa, ya que solo necesito un ordenador, pero esa opción no me atrae nada. El hogar no es un lugar indicado para trabajar, está lleno de distracciones (TV, familiares en caso de que no vivas solo, etc.). Además, más adelante cuando empiece a trabajar con alguien, ¿qué hago?, ¿lo meto en casa?. La posibilidad de alquilar una oficina es la mejor opción, el problema es el precio. En mi caso como no voy a recibir clientes, sino que va a ser meramente un lugar de trabajo técnico, me da igual que esté en el culo del mundo. Estuve mirando y me informaron de la posibilidad de alquilar una oficina “pública“, en unos de esos edificios que los distintos gobiernos ponen a disposición de emprendedores nóveles.

Como no tenía nada que perder fui hasta allí a preguntar, me estuvieron enseñando las oficinas y tienen muy buena pinta. Tienen todos los servicios incluidos: internet, electricidad, teléfono, etc., y el precio es muy bueno (lo pagamos entre todos los Españoles). Voy a solicitar una oficina aunque sea para empezar, y seguramente vaya allí a trabajar durante los primeros meses. Espero que no me toquen los huevos con tonterías que no necesito, de momento ya me han solicitado un plan de empresa.

Sobre los planes de empresa he estado leyendo en varios libros. La verdad, no me hace falta para nada puesto que no voy a pedir ninguna subvención, ni crédito a bancos, ni nada. Pero bueno, habrá que hacerlo. Me hace gracia porque ya me dirás como coño explicas una startup de internet en un plan de empresa, me imagino a  Jack Dorsey (creador de Twitter) explicándoselo a la funcionaria: “Pues mire señorita, voy a crear una web donde los usuarios podrán enviarse mensajes de 140 caracteres…“. Complicado.

Yo por supuesto no voy a contar mis ideas en un plan de empresa para que una funcionaria de mierda (con perdón) las lea. Lo primero porque si les parece una gilipollez (lo más probable) igual no me dan la oficina, y segundo porque no me sale de los huevos. En este país cualquier idea que sea que se salga fuera de lo común la tachan de inviable, y tampoco quiero darles todos los detalles.

Lo bueno de la oficina pública es que se supone que es un punto de encuentro emprendedor, intentaré aprender de ellos lo máximo posible.

¿Realmente necesito un socio?

Domingo, 12 de junio de 2011 2 comentarios

Llevo varios días dándole vueltas a la cabeza: ¿realmente necesito un socio para mi proyecto emprendedor?.

Después de mucho pensar, de tener más de una reunión con varios posibles socios, sigo igual que al principio. Creo que el problema no es si necesito un socio o no, el problema es qué socio. No sé si es por mi falta de experiencia, porque no he sabido buscar bien, pero todos los posibles socios que he conocido me parecen malos candidatos. De entre ellos, el que más me convence es mi ex-jefe, no por nada en especial, sencillamente es el único que conozco en profundidad (ya se sabe, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer). Aún así, los problemas son varios…

Para empezar, no tiene cualidades técnicas, es decir: no aportaría ni su trabajo, ni sus conocimientos, ni sus posibles aportaciones en forma de ideas. Lo único que podría aportar son dos cosas: la gestión administrativa (y sin tirar cohetes, porque no es un buen “contable“), y financiación. Esto último no tengo muy claro como se ejecuta exactamente. Hemos hablado que vamos a crear una sociedad limitada (SL), y ahí empiezan las discrepancias.

Él quiere que la sociedad vaya al 50% para cada uno (socios mancomunados creo que se llama), y yo quiero poder tener el control en la toma de decisiones (51/49, 55/45, etc.); primer problema. Seguimos, ¿lo de la financiación cómo se define?, ¿se deja por escrito y se ingresa en una cuenta cuando se constituye la sociedad?. Porque según me dijo sus intenciones son: “vale, yo aporto la financiación, pero sobre la marcha“. Y yo me pregunto, ¿y si luego cuando yo diga: “mira, hay que poner 500 € para este proyecto”, él me responde: “ese proyecto es una mierda, que ponga la financiación tu padre”?. Me imagino que para evitar eso la financiación tendrá que ponerla cuando se constituya la sociedad, y aquí entra el siguiente problema: no tiene el suficiente dinero. Quiere poner financiación pero poco a poco, ¿eso es posible?. Supongo que al firmar la sociedad se puede dejar firmado X financiacion en un futuro, ¿o tal vez no?…

Os estareis preguntando, y si tu socio no va a poner su trabajo, no va a poner sus conocimientos, y para la financiación todo van a ser trabas, ¿qué coño va a aportar?. Buena pregunta… la respuesta es prácticamente nada, motivación supongo. Bueno, también unas oficinas donde ir a trabajar, y los equipos, eso sí, pero poco más. ¿Eso justifica el 50% de la sociedad?, yo creo que no.

Hace poco lei un buen libro (electrónico): “Ha llegado la hora de montar tu empresa, de Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña. Me llamaron la atención varias ideas del mismo:

Un buen socio te aportará capital, experiencia, conocimiento comercial, contactos o su propio trabajo. Si no aporta nada de eso, no es un socio, ¡es un parásito!. Y como bien sabes, algunas infecciones pueden convertirse en auténticas sangrías.

Antes de plantearte la posibilidad de tener socio, debes reflexionar sobre el motivo por el cual quieres o crees necesitar un socio. De hecho, lo primero que debes pensar es sí DE VERDAD necesitas un socio.

Una sociedad formada por dos socios al 50%, por ejemplo, tiene todos los visos de imposibilitar la toma de decisiones, por lo que es conveniente establecer qué criterio debe seguirse en esos casos.

Ahora me pongo a pensar; realmente…, ¿para qué necesito un socio?. Lo tengo claro, aunque mi proyecto será meramente técnico, hay cosas que no podré hacer yo (lógico). Ahora bien, ¿puedo subcontratarlas?, la mayoría sí, porque serán trabajos puntuales. El problema será cuando necesite tener a alguien en plantilla para realizar un trabajo continuado, como puede ser la atención teléfonica, eso ya no podré subcontratarlo, en todo caso habrá que contratarlo. Ese, y la motivación (un buen socio debe retroalimentarte) son los únicos inconvenientes que veo a no contar con un socio.

¿Conclusión de todo esto?, tendré una nueva reunión con mi futuro socio y le expondré mis condiciones. Si acepta bien, y si no iniciaré mi aventura por solitario.

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Rechazar una oferta de trabajo

Martes, 24 de mayo de 2011 1 comentario

Estos últimos días han puesto a prueba mis verdaderas ganas de emprender.

Hace más o menos un mes envié mi currículum a una empresa. No sé muy bien por qué lo hice, me había enviado la oferta un amigo y al final acabé apuntándome. Hace una semana me llamaron para realizarme una entrevista, yo acepté pero diciéndoles de antemano que no iba a poder empezar hasta dentro de unos meses. Me dijeron que querían conocerme igualmente. Al final fui a la entrevista (en la cual me puse bastante nervioso), y ahí acabó la cosa. Hace pocos días me llamaron para decirme que querían que empezara de inmediato.

En ese momento dudé, las condiciones económicas eran como las que nunca había tenido. Aumentaban mi salario actual en más de un 50%, y me ofrecían un puesto indefinido tras unos meses de prueba. Era como para pensárselo. Lo medité y decidí que no iba a cambiar mis planes, mi sueño es emprender y voy a hacerlo. Si aceptase ese puesto todos sabemos lo que iba a pasar: me quedaría allí hasta que la empresa quebrase o me echase, y si no ocurriese ninguna de las dos cosas me iba a quedar allí hasta que me jubilara. No habría una segunda oportunidad para los sueños de un loco.

Durante estos días he tenido que soportar toda la cultura anti-emprendedora que hay en este país llamado España. Prácticamente el 90% de las personas con las que hablé para pedirles consejo me dijeron lo mismo: “deja tu trabajo actual, aunque sea una putada para tu empresa actual, y vete a la nueva empresa“, o “la otra empresa te paga más, ¿qué es lo que tienes que pensar?”. Por supuesto si decía que no solo no aceptaba el trabajo, sino que además iba a dejar mi trabajo actual en unos pocos meses para ponerme a emprender me llamaban de gilipollas para arriba. Emprender no es una opción. El riesgo no es una opción. La incertidumbre no es una opción.

Da igual lo que digas, la gente solo oye una cosa: “buen sueldo y contrato fijo“, me imagino que la opción de que la empresa vaya mal y cierre despidiendo a todos sus empleados ni la contemplan. Hoy en día ni siquiera estar en una multinacional como Teléfonica te asegura el puesto.

Al final he rechazado el empleo. Les he dicho que hasta dentro de varios meses no podría empezar. Imaginaos si el mercado laboral está mal (de gente cualificada quiero decir), que es posible hasta que me esperen. No por gusto me imagino, sino porque no encuentren a nadie para el puesto. El dueño de la empresa me lo dejó claro: necesitaban a alguien que funcionara y que lo hiciese ya, nada de ir allí durante unos meses a aprender. Querían a alguien que fuera muy productivo y desde el primer momento. Le deseo suerte.

Yo mientras tanto seguiré con mis planes: 12 meses de aventura, de energía, de motivación, y de experiencias.

Mi primera reunión con un posible socio

Domingo, 15 de mayo de 2011 Sin comentarios

El otro día tuve una reunión con un posible socio para mis futuros proyectos. Aunque estoy teniendo contacto con otros “candidatos”, ésta era la primera reunión “física” en la que nos encontrabamos cara a cara para charlar. Con el resto de candidatos no pude tener este tipo de reuniones porque la mayoría son de fuera de mi comunidad autónoma, y aunque eso en principio no es un problema excesivamente grande, siempre es mejor poder verle la cara a tu interlocutor. Además considero que una de las funciones más importantes del socio es animar, parece una tontería pero desde mi punto de vista lo más importante para que un proyecto tenga éxito son dos cosas: conocimiento y motivación. Ambas son igual de importantes.

La reunión en sí fue bastante bien. Yo no estoy acosumbrado a hablar más de 20 segundos seguidos ante un desconocido, y me sentía un poco como un comercial que tiene que venderle un producto a un cliente. Afortunadamente para mí cuento con un argumento muy convincente (a tenor de lo que he visto hasta ahora): mi trabajo. No es bueno echarse flores a uno mismo, en todas partes leemos el eslogan de: “sé humilde y triunfarás”. No estoy muy de acuerdo con eso. Está claro que por muy bueno que seas en algo siempre habrá alguien mejor que tú, es más, seguramente hay bastantes mucho mejores que tú, pero eso no quita para que la mayoría esté por debajo (profesionalmente hablando).

En mi gremio, y dentro de mi especialidad, abundan los zoquetes (todo esto eso me refiero a España por supuesto, en EEUU por poner un ejemplo dudo mucho de que sea así). Conozco unos cuantos compañeros de profesión, y la verdad, no conozco a nadie que sea tan bueno como yo. Es más, prácticamente no conozco a nadie que ni siquiera se me acerque. Haberlos los hay, eso segurísimo, pero yo no los conozco. Y en cuanto a su situación laboral, el 95% de ellos están en multinacionales o grandes empresas cobrando una pasta gansa. O eso o han montado una empresa por su cuenta (en cuyo caso la pasta que ganan todavía es mayor).

Retomando el tema de la reunión con mi posible socio, yo llevaba ya media hora dándole la turra sobre mis proyectos, a lo cual él asentía medio convencido. Hasta ahí el éxito de mi intervención se basaba exclusivamente en mi capacidad oratoria (bastante lamentable por otra parte). Entonces empecé a enseñarle trabajos míos y la cosa cambió. Su expresión empezó a mostrar una ilusión mayor, y a partir de ese momento ya era él el que tenía que convencerme a mí. Al final estuvimos más de 2 horas hablando, la cosa fue bastante bien. Él incluso me ofreció colaborar en trabajos puntuales suyos (cosa que la verdad no me interesa, ya que si quisiera trabajar en algo que no fuera un proyecto propio seguiría en mi empleo), y al final quedamos en seguir en contacto.

Como persona me causó bastante buena impresión. Una persona madura; casado y con hijos. Me dió un poco de mala impresión que bebiera algo con alcohol durante la charla (yo soy abstemio), igual debería pedirle un análisis de orina como hacen en las grande multinacionales. Me imagino que si hay algo malo en él saldrá a relucir en las siguientes reuniones (suelo captar muy bien a la gente y sería raro que se me escapara algo).

Como profesional se acerca bastante a lo que pido, no llega a mi nivel dentro de mi rama pero como ya digo mi caso es una excepción, en su especialidad me imagino que será algo parecido y las grandes figuras estarán en grandes compañías y son totalmente inaccesibles. Aún así me gusta bastante como trabaja, creo que podemos entendernos muy bien.

Dentro de unos 2 ó 3 meses empezaremos a desarrollar los proyectos. Hasta entonces espero no perder lo más importante, la ilusión.

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Ya tengo socio

Lunes, 9 de mayo de 2011 Sin comentarios

Por fin creo que lo he encontrado: se puede decir que ya tengo socio.

Se trata de un profesional que complementa mi perfil, y que hará lo que yo no puedo hacer (y a su vez yo haré lo que él no puede). Se trata desde mi punto de vista del tandem perfecto; creo que vamos a funcionar muy bien.

También tenemos el primer proyecto entre manos, en el cual tengo tenemos bastante fé en que va a tener éxito. Ya os iré contando según vaya transcurriendo los acontecimientos.

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A la busca de un socio

Martes, 8 de marzo de 2011 1 comentario

Lo tengo decidido: necesito un socio.

Después de tan profunda reflexión, el siguiente paso en mi estrategia será hablar con mi jefe y pedirle un aumento. No descarto que mi futuro socio sea él mismo, ya que en caso de que se niegue a proporcionarme el incremento de sueldo (porque no quiera, o porque no pueda), voy a proponerle continuar los proyectos actuales pero desde un punto de vista un pelín diferente. En vez de que yo sea el empleado (el cual cobra un sueldo bastante ruinoso) y él el jefe, ir a partes iguales de tú a tú.

No sé qué me dirá, pero por si acaso yo ya he empezado la búsqueda de mi futuro socio.

Primeramente: no vale el primero que pase por delante.

Ya que vamos a formar un duo profesional, qué mejor que uno tenga las habilidades que le faltan al otro. En mi caso necesito que tenga conocimientos y habilidades de dos cosas concretas: profesionalidad en lo referente al trabajo técnico a realizar, y carácter comercial. Desde mi punto de vista eso es bastante complicado, ya que una cosa es antagónica a la otra. Concretamente (en mi opinión) los comerciales son eso: comerciales, y no suelen tener ninguna otra habilidad (mucho menos habilidades técnicas). A lo sumo pueden tener ciertas dotes de dirección de empresas y, si hay suerte, liderazgo e inteligencia.

Analizando la situación decidí intentar encontrar un socio con conocimientos técnicos medio/avanzados (lo más importante teniendo en cuenta las características del proyecto), y si fuera posible ciertas habilidades comerciales, aunque fueran mínimas.

Con esa idea puse varios anuncios en diferentes medios. Buscaba un socio no-inversor (de dinero contante y sonante me refiero), y que pusiera su trabajo a cargo del proyecto, igual que yo haría con el mío. Recibí más de 50 solicitudes (mi perfil profesional es de los más demandados). Yo contento y feliz me pongo a examinar los diferentes currículums que me iban llegando, mi gozo en un pozo: los buenos profesionales se podían contar con los dedos de una mano, y además la mayoría ya estaba trabajando. Aún así es esperanzador ver la cantidad de gente que, a pesar de la situación económica actual, decide intentar emprender.

Me llamó la atención la cantidad de gente que se había incorporado al desempleo de forma reciente, con una experiencia de 15 ó 16 años en el mercado laboral. La mayoría venía de trabajos en la industria (en multinacionales extranjeras ubicadas en España). Supongo que los han despedido y están intentando reconvertirse a otro sector.

Me recuerda mucho a la situación de un amigo conocido que lleva bastantes años en una multinacional; espero que no le pase lo mismo.

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