Archivo

Archivo para agosto, 2010

No tengo tiempo para nada…

Domingo, 8 de agosto de 2010 3 comentarios

No tengo tiempo para nadaHoy domingo aquí me encuentro; en mi casa escribiendo tranquilamente en el blog.

Es la primera vez en los últimos 15 días que tengo unas horas de tranquilidad, y vaya si se agradecen. Desde que empecé a trabajar hace un mes y medio el horario me está rompiendo por la mitad. Trabajo 8 horas (4 por la mañana y 4 por la tarde), con 2 horas partidas por el medio para comer. Desde mi punto de vista es el mejor horario que hay para un programador informático, ya que tienes 2 horas para desconectar y volver con aires renovados despues de comer. Pero eso es desde el punto de vista de la productividad, nada que ver si lo miras desde el punto de vista personal.

Mi vida durante la semana se reduce a: me levanto con el tiempo justo, desayuno, voy a trabajar, vuelvo a casa para comer, aquí tengo 1 hora libre que no da tiempo a invertir en nada productivo, vuelvo al trabajo, salgo del trabajo, me voy al gimnasio 1 hora y media, me voy para casa, ceno y me acuesto. No me queda tiempo para prácticamente nada. Vale que la decisión de ir al gimnasio es personal, y que podría optar por no ir, pero estamos en lo de siempre: para poder hacer algo tengo que dejar de hacer otro algo. Eso no creo que sea solución. La solución desde mi punto de vista es muy simple, hay 2 opciones: o desistes y aceptas que nunca tendrás tiempo para hacer todoas las cosas que te gustaría, o haces algo para trabajar menos horas al día.

Estos días llevo dándole vueltas al coco sobre lanzarme e intentar una aventura como emprendedor (pero lanzarme en serio), y la verdad: solo le veo ventajas. Creo que en este país falta espíritu emprendedor por todas partes. Pongo por ejemplo mi caso: tengo 30 años y actualmente trabajo 8 horas al día para ganar algo menos de 1000 € al mes. Para colmo no es un trabajo estable, mañana dejaré este trabajo por finalización de obra y tendré que volver a buscarme la vida. Pero aún así, suponiendo que encontrase un trabajo estable, si estuviese trabajando 15 años en ese supuesta empresa: ¿hay alguna posibilidad de que algún día llegase a cobrar 4000 €?. Y digo más: ¿hay alguna posibilidad de que algún día llegase a cobrar 4000 € trabajando 4 horas al día?, ¿o incluso no trabajando nada?. No lo creo, al menos trabajando por cuenta ajena, pero como emprendedor y montando tu propia empresa esa posibilidad sí es real.

Entonces, si montando tu propia empresa existe la posibilidad, por mínima que sea, de vivir infinitamente mejor que trabajando toda tu vida por cuenta ajena: ¿por qué solo un porcentaje muy pequeño de la población lo intenta?. ¿No merece la pena intentarlo, aunque sea solamente una vez?. Yo lo tengo claro, y más en mi caso en el que intentarlo no supone prácticamente inversión de capital (monetaria), solamente necesito tiempo y una inversión mínima. Tengo las herramientas (conocimiento), creo en mí y por lo tanto creo en mi producto.

El único inconveniente es que mi faceta comercial flaquea, pero una cosa está clara: si yo necesito un comercial doy una patada y salen 200 comerciales que podrían hacer el trabajo perfectamente, en cambio si un comercial necesita un programador informático como yo da una patada y no sale ni uno. Por lo tanto no hay que complicarse, lo tengo que hacer es lanzar mi producto e intentar venderlo, y si llega el momento en el que vea que necesito un comercial contrato uno y punto.

Ese es mi punto de vista. Si después de haber hecho todo esto fracaso, será el momento de resignarme, aceptar que me pasaré toda la vida trabajando para ganar una miseria, y que no tendré tiempo para prácticamente nada. Pero lo aceptaré después de haberlo intentado al menos una vez, y no antes.

Categories: Emprendedor, Mi Trabajo Tags:

Mi nuevo trabajo

Lunes, 2 de agosto de 2010 Sin comentarios

<excusas>
Madre mía, desde que estoy trabajando no he escrito nada en el blog. Como pasa el tiempo…
</excusas>

Intentaré ser breve.

Llevo cosa de un mes trabajando allí y ya puedo sacar varias conclusiones (aunque en realidad son las mismas que saqué cuando llevaba 1 o 2 semanas). La primera: mis compañeros de trabajo son muy raros, más que yo incluso, lo cual es mucho decir… Todos son técnicos, es decir (que no se me enfaden los técnicos): baja cualificación y un trabajo muy poco exigente. Básicamente a lo que se dedican es a formatear, reinstalar windows y a pasar un antivirus. Con un poco de paciencia creo que se podría a enseñar a un mono a hacer el trabajo. Todo eso contrasta con mi tarea: estoy programando una aplicación informática, y  aunque no se pueda decir que es lo más díficil del mundo, entraña cierta dificultad. Me paso 8 horas al día programado, a la par que escuchando gilipolleces de mis “compañeros”.

La verdad es que son raros de cojones. Uno de ellos tiene tos nerviosa; se pasa el día tosiendo sin parar, sobre todo cuando está solo (como prácticamente no tengo relación con él creo que ni se da cuenta de que estoy allí). El otro es una especie de ogro asocial. Tiene un amigo (creo que solo tiene uno) que se pasa las tardes allí dando la parpayuela: ese ya no es raro… ese el pobre es idiota. De cada 5 frases que dice, 4 son una subnormalidad. Me recuerda mucho a un compañero de clase que tuve, es del estilo: “¡me cago en dios!“, “¡me cago en la puta!“, “¡joder ostia puta!“, etc.  Pero no en plan guay… (uno puede decir tacos y no ser tonto del culo), sino en plan bobo. Las únicas conversaciones que tienen son de coches y de informática, todas demasiado simples.

Luego está otro personaje clave. Sí… ¡el comercial!, y sí… ¡el comercial tiene pocas luces!. Cuando lo ví no me lo podía creer, pero es cierto, hay un comercial que lleva tropecientos años en la empresa, y aunque es simpático (todo hay que decirlo) el pobre no parece ser muy inteligente (los que seguís el blog sabreis que no suelo opinar muy bien de la mayoría de comerciales). Es más, apostaría a que su sueldo es bastante ridículo (como el de todos los que están allí me temo), pero que lleva aguantando todos estos años por no buscar otra cosa. Para colmo, no parece un gran comercial. Mucha educación y mucho buen tono de voz… pero es que es tonto… y eso se nota. Por lo menos parece buena persona.

Y luego está el cerebro de todo esto: el dueño. Casualmente es el más inteligente de todos, aunque no parece explotarlo mucho. Se le ve bastante vaguete, prueba de ello es que hay nichos de mercado que me temo que ni se plantea explotar. Aún así con diferencia es el que más se preocupa de las cosas y el más atento de todos. Supongo que es porque mi trabajo le incumbe, a los demás como no tiene nada que ver con ellos directamente pasan de mí como de la mierda (y yo de ellos).

Y eso es todo… y yo que pensaba hacer amigos en mi nuevo trabajo (lo llevo claro). Encima como estoy rodeado de gente sin cualificación no aprendo de ellos absolutamente nada (como en mi anterior trabajo). Empiezo a pensar que eso de trabajar en una empresa seria en la que adquirir conocimientos a través de los compañeros es una utopía.

Por cierto, cuando acabe este trabajo tengo pensado lanzar un producto al mercado, estoy a la busca de un socio. Me reuní hace poco con un amigo de un amigo, pero no me convence mucho esa opción. Seguiré mirando a ver… Igual se lo digo a uno de mis compañeros de curro, a ver qué me dice, tengo que pensar si decantarme por el de la tos nerviosa o por el asocial (este último no creo que sea buena opción: con un asocial en el proyecto ya tenemos bastante).

PD: En realidad no son tan tontos, ni tan malos. Puede que yo exagere un poco la realidad… o puede que me quede corto… quien sabe…