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Archivo para febrero, 2010

Facebook : 350.000.000 Usuarios = 350.000.000 Borregos

Jueves, 25 de febrero de 2010 Sin comentarios

Tengo que reconocerlo: al principio me gustaba Facebook, lo usaba a menudo e incluso llegué a tener más de 30 amigos (nada comparado con los que tiene la gente “normal”). Pero fué un espejismo, me duró unos pocos meses. Cada vez entraba menos, y cada vez me gustaba menos lo que veía. Al final opté por hacer limpieza de amigos (si se les puede llamar así), me quedé con 23 (a falta de otra limpieza) y prácticamente no lo utilizo nada. Sigo teniendo la cuenta porque como emprendedor no puedo permanecer impasible ante un servicio con 350 millones de borreg… digo de usuarios.

Y es que lo que se vé en Facebook da auténtica pena (por no decir vergüenza). El problema no es el propio servicio, ni la tecnología; el problema es la gente que es subnormal profunda. Desconozco si en otros paises se le da el mismo uso a Facebook porque no tengo ni idea, pero creo que la idiotez arraigada en el Facebook español es díficil de superar. Es más, España está a la cabeza en el uso de redes sociales: somos el segunda país europeo, solo por detrás del Reino Unido (fuente). ¿Y cómo no vamos a serlo?, si somos el país del chismorreo por excelencia. Es más, no creais que aquí usamos redes sociales medio inteligentes o que sirvan para algo (como Twitter, que puede ser utilizado para seguir micronoticias). No, aquí las redes sociales más utilizadas son, por este orden: Tuenti, Facebook y Fotolog. No usamos la red social “no-doy-palo-al-agua” porque no existe.

Facebook es la herramienta ideal para aparentar, para vacilar, para hacer creer a la gente lo que no eres. En Facebook todo el mundo es guay, tiene de 100 amigos para arriba, nunca están tristes y viajan a menudo (como puede verse en las 200 fotos que publican cuando van a alguna parte). Yo tengo conocidos que sé de primera mano que son unos auténticos cabrones, y ves su perfil de Facebook o Tuenti y oye… si parecen buena gente y todo. Una persona con 150 amigos no puede ser mala.

La gente ya no se hace fotos para verlas meses o años más tarde y tener un recuerdo del momento, las hacen solamente para ponerlas en las redes sociales. Y cuanto más feliz parezcas en la foto mejor. Pocas veces verás en Facebook fotos artísticas, todas las fotos son iguales: el tío o la tía en cuestión (con posibles acompañantes; cuantos más mejor, así se nota lo social que eres) posando con una sonrisa profident.

Pero todo esto tiene un lado bueno: hay 350 millones de borregos a los que vender. ¿Y qué se les puede vender?, obviamente libros no. Tienen que ser cosas que les sirvan para lo que más les gusta: aparentar. Productos tipo: relojes de diseño, móviles, gadgets sotisficados, etc. El valor del producto no es el valor real, sino el valor que ellos le den. Si ellos le dan valor a un trozo de mierda, se lo podrás vender.

Ahí está el negocio, en la publicidad hipersegmentada para vender productos de bajo/medio coste. Y si pueden ser productos intangibles (“aprende a perder peso online“, “agranda tu pene en 3 meses con nuestros consejos“) mucho mejor.

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¿Para ser comercial hay que ser idiota?

Martes, 23 de febrero de 2010 9 comentarios

Desde hace unos meses hay una duda que me atormenta, quiero mejorar mi lado comercial pero no sé si seré capaz de conseguirlo. Todos los libros dicen que uno no nace comercial, sino que se puede ir formando y mejorando esa faceta, independientemente de como sea su personalidad. Yo no lo tengo tan claro. En mi caso mi faceta comercial es nula. Puede que si me esforzase pudiese conseguirlo, creo que soy buen narrador y puedo convencer a la gente con argumentos. Lo que me preocupa son los pequeños detalles que todo buen comercial lleva incorporados de serie.

Por ejemplo, prácticamente todos los comerciales son falsos. Me hace mucha gracia como enfocan este tema varios libros sobre técnicas de venta que he leido: “no es mentir, es orientar la venta“, y gilipolleces por el estilo. Vamos a ver, los comerciales mienten, puede que no todos, pero casi todos… y también son falsos. El mero hecho de saludar a un cliente con una sonrisa en la boca, y haciendo parecer que el cliente es la mejor persona del mundo ya es algo muy dificil de alcanzar para mí. Si una persona me cae mal (el 95% de la gente), no puedo disimular… se me nota en la cara. Y con una cara de “me caes como una patada en el culo” la venta puede tornarse ciertamente complicada.

Por otra parte, yo tengo la teoría de que un alto número de comerciales tienen alguna tara mental. Si los miras detenidamente todos parecen carecer de algo: el sentido del ridículo. Y si los miras más detenidamente te das cuenta de algo más: parecen idiotas. Y si no son idiotas: ¿porque no han emprendido su propia carrera empresarial, en vez de estar yendo de una empresa a la otra?. Lo tienen todo para el triunfar en el mundo emprendedor: ambición, ilusión, talento, caracter comercial… Bueno, en realidad puede que solo tengan esto último; tienen caracter comercial pero son poco listos. Yo mismo he conocido a un comercial que tenía una minusvalía mental del 33%, y era buen comercial. Era tonto, sí, pero vendía.

Ese tipo de vendedores es lo que se llama en el argot comercial: “el crack“. O lo que es lo mismo, uno que solo realiza ventas rápidas, que se cierran en 5 minutos, ventas impulsivas. Si la venta se estira más de la cuenta, empieza a salir a la luz la estupidez “del crack“, y la venta no se cerrará. La mayoría de comerciales que me encuentro son de ese tipo: con buena presencia y comunicadores, pero solo fachada. Debajo de ese disfraz de persona culta se esconde un auténtico borrego.

Por eso un comercial tipo “crack” nunca montará su propio negocio, ¿para vender qué?. Si tuviese que realizar su propio producto su cerebro reventaría. Solo sirve para vender; no es como un fontanero, un pintor o un eletricista que aparte de venderse tiene que realizar una tarea (llámese producto o servicio). Los “cracks” (o consultores, como a ellos les gusta llamarse) solo sirven para vender, y mal.

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Mi anterior trabajo

Viernes, 19 de febrero de 2010 Sin comentarios

Hola audiencia. Voy a contar brevemente como ha sido mi experiencia en mi anterior trabajo, el cual dejé hace 3 semanas, aunque estoy pendiente de una posible reincorporación a media jornada (es algo que tengo que valorar).

Pues bien, empecé a trabajar allí hace unos 8 meses. Me contactó un viejo amigo, el cual en realidad es el dueño de la empresa, y con el que no tenía relación alguna desde hacía varios años. Ya había trabajado con él en el pasado y habíamos tenido problemas, básicamente porque él es lo que podríamos llamar un gestor (en su caso: persona sin cualificación, que no realiza trabajo alguno y lo único que hace es gestionar y llevarse la pasta). Ni siquiera es un buen comunicador o comercial; si tenemos que encasillarle en algo sería el típico empresario explotador.

Durante los 2 o 3 primeros meses yo iba feliz y contento al trabajo. Trabajé y me formé como nunca había hecho en mi vida, salía del trabajo (8 horas y media) y seguía formándome en casa, leyendo libros técnicos y aprendiendo nuevos lenguajes de programación o temas relacionados con mis funciones en la empresa (programador). A todo ésto tengo que decir que cobraba 600 € al mes. Estaba como autónomo y sin contrato de ningún tipo, con lo cual mi jefe podía echarme cuando le diese la gana y yo no tendría derecho a nada. Es más, cobraba a mes vencido; si un mes le diese por no pagarme podría vérmelas y deseármelas para cobrar. De los 600 € un 15% me los retenía el IRPF, y entre pitos y flautas me quedaban unos 500 € escasos al mes. Bastante poco para estar trabajando de programador, o al menos así lo percibo yo (cobra más a la hora un repartidor de Telepizza, con todos los respetos para los repartidores).

Pero el hecho de que mi retribución económica fuera una autentica basura no era el único problema. Al no tener contrato no tenía ninguna garantía de que yo fuera a seguir en la empresa en un futuro cercano. No ayudaba a crear un clima de confianza, me encontraba realizando códigos y más códigos de una complejidad notable y no tenía ninguna garantía de que cuando estuvieran acabados no me fuera a echar a la calle. Eso redundó en mi motivación, la cual bajó aproximadamente a los niveles de las alcantarillas. Y amigos, lo más importante para que un trabajador rinda es su motivación. No importa la formación, ni que el trabajador sea un auténtico genio, si su motivación es nula su productividad será nula. Eso lo debería saber cualquier empresario medio cualificado, pero mi jefe o no lo sabía o lo ignoraba.

Al trabajador hay que mimarlo, hay que ofrecerle confianza, hay que hacerle sentirse importante, y hay que recompensarlo si su esfuerzo y por tanto su productividad aumenta. Yo creo en los incentivos, no en los sueldos lineales de por vida. Por ejemplo, incentivos por objetivos, si un trabajador cumple los objetivos de ese mes que reciba un extra, ya sea en efectivo en la nómina, en días libres, o en lo que sea, pero que reciba un extra que le haga ver que su esfuerzo sirve para algo. Si no se motiva al trabajador de esa forma, éste terminará pensando que trabajar y esforzarse no sirve para nada: si total él va a cobrar lo mismo a fin de mes…

Bueno, pues yo en vez de tener eso tenía todo lo contrario.

Por ejemplo; trabajábamos en una oficina de unos pocos metros cuadrados, sin calefacción. Un radiador eléctrico puede costar 50 € , y el consumo al mes de tenerlo encendido 8 horas al día puede ascender a 20 o 30 €. ¿Cómo narices puede un empresario tener a sus empleados pasando frío por esa minucia?. Sólo se me ocurre una explicación: que el empresario como gestor de grupos sea un auténtico inútil. Yo me encontré programando a una temperatura constante de 15 grados, estando todo el rato sentado sin moverme, y con los pies helados. No creo que esa sea la situación óptima para desarrollar trabajos intelectuales. Eso por no hablar de las temperaturas que tenían que soportar otros empleados que trabajaban en la cadena de montaje fuera de la oficina… Al final el problema de la oficina se solucionó, y conseguí mi radiador, pero después de mes y medio y amenazar que me iba. No creo que eso sea normal. La gente de la cadena de montaje supongo que seguirá pasando frío, pero una cosa que aprendí es que cada uno mira por sus intereses (lamentablemente), hay un ambiente de “a mi me importa una mierda lo que te pase mientras no me afecte” en la empresa, que la verdad no mola nada.

Y bueno, podría seguir contando cosas como el BMW del jefe, cada dos por tres comprándose cosas para su disfrute personal (portátiles, móviles, televisiones), y luego pedirle un aumento y decir que no hay dinero, etc. Puede que fuera verdad que no hubiese dinero, pero las cosas aparte de serlo tienen que parecerlo, sino solo se consigue un clima de desconfianza absoluta que no beneficia a nadie. La confianza es la clave.

No me enrollo más. Ya seguiré contando mis andanzas otro día.

Saludos.

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Telefónica quiere cobrar a Google por usar sus redes

Lunes, 15 de febrero de 2010 Sin comentarios

Acabo de leer esta noticia y no doy crédito:

Utilizan nuestras redes sin pagarnos nada

¿Pero qué narices dice este tío? (por cierto, el presidente de Telefónica). Que Google usa sus redes sin pagarles nada… lo que hay que oir. Y encima sale Miguel Sebastián (nuestro Super-Ministro de Industria) diciendo que lo apoya, ¡ay la leche!. No, si al final la solución a la crisis va a ser volver a la tarifa plana y a nuestros modems de 56K.

Ya que estamos, que cobren a todo el que monte una web en internet, yo mismo con este blog. Querido lector: si estás usando una conexión ADSL para leer ésto que sepas que estoy robando a Telefónica. Si, ya sé que mi proveedor de hosting paga a su proveedor de acceso a internet, el cual paga a su proveedor superior, y 2 o 3 proveedores más arriba pagan a Teléfonica por usar sus redes, ¡pero eso a quién le importa!.

En fin, vaya verguenza, yo ya no sé donde meterme.

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Nace este blog

Viernes, 12 de febrero de 2010 1 comentario

Buenos días a la audiencia. El día 12 de Febrero de 2010 nace este blog.

Os estareis preguntando de qué narices va este blog; intentaré resumirlo brevemente. Tengo 30 años, soy de España, y quiero ser emprendedor. Como os imaginareis, actualmente estoy sin trabajo (no digo que soy un parado porque no tengo derecho a paro), y mi meta es montarme mi propio negocio. ¿De qué?, pues de informática, ya que es lo único que conozco (soy programador). La ídea parece estupenda, pero tengo un par de defectillos en mi personalidad que no casan muy bien con el típico emprendedor-español-chuleta.

Para empezar, soy asocial. ¿No sabes lo qué es ser asocial?, pues básicamente tener miedo a las relaciones sociales con desconocidos, miedo a hablar en público, ya sabeis… Vamos, una cualidad imprescindible para ser emprendor (tono irónico). Bien, pero eso no es todo, también tengo trastorno obsesivo compulsivo. ¿Támpoco sabes qué es eso?, ¿pero tú en que mundo vives?… El trastorno obsesivo compulsivo (también llamado TOC) son una serie de tics o manías que hacen que tu vida diaria sea un pelín parecida al infierno. Tu cerebero está maquinando constantemente cosas sin sentido que no siguen ningún racionamiento lógico, y que te obligan a hacer autenticas gilipolleces repetitivas. Pongamos un ejemplo:

- Salgo de casa.
- Cierro la puerta con llave.
- No la he cerrado bien, si no la abro y la vuelva a cerrar me dará un infarto de la que bajo en el ascensor.
- La abro y la cierro. Ya está, me voy.
- Vaya, no la he vuelto a cerrar bien, como no quiero un infarto en mi vida la abro y la vuelvo a cerrar. Me voy.
- Joder, otra vez la vuelto a cerrar mal…

Y así unas 3, 4 o 5 veces. Al final cierras la puerta y te vas, y al salir a la calle te pasa lo mismo con la puerta del portal. Como comprendereis es un auténtico coñazo. Lo peor es que la persona que sufre TOC sabe perfectamente que es una gilipollez como una casa de grande que te vaya a dar un infarto por no cerrar bien la puerta, pero le da igual. Si no cierra la puerta varias veces sufrirá un ataque de ansiedad, y como eso no le gusta en vez de luchar contra la ansiedad directamente la esquiva realizando las repeticiones o tics. Hay otros tipos de TOC, pongo el ejemplo de la puerta porque el mío es de tipo repeticiones (por ejemplo otros son de rumiaciones mentales, etc.).

Y vosotros direis:  “me da que no reunes las condiciones necesarias para ser emprendedor”. Es cierto, puede que no tenga caracter comercial, puede que no sea buen comunicador, puede que esté lleno de inseguridades personales, pero tengo una cosa: talento. Soy bueno en lo que hago, lo que pasa que muchas veces (por no decir todas) en nuestro país vale más parecerlo que serlo. Así nos va.

Bueno, creo que por hoy ya está bien de escribir. Voy a ponerme a trabajar para ver si consigo ser un emprendedor de provecho en la España en la que vivimos. Otro día sigo desarrollando mis andanzas y mi vida.

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